El pasado es peligroso (de incendiario a bombero)

parque

Renegar del pasado se ha convertido, en estos tiempos convulsos, casi en una profesión. Si el devenir del tiempo nos lleva a mejorar el status, principalmente el económico, pero también el social o el político, casi nos obliga a enterrar el pasado a la mayor profundidad posible. Entones nos olvidamos de amigos, de compañeros, de camaradas; de todos aquellos que en un momento de nuestra vida fueron incluso el sustento de penas y alegrías. Y cuando ello ocurre, cuando la chaqueta se cambia, es necesario cambiar también de amigos, olvidarse de los compañeros y hasta repudiar a los camaradas. Y aunque ahora tengamos poder, dinero, fama y otros amigos, casi seguro no podremos adquirir demasiados compañeros y no conseguiremos dar a nadie el título de camarada.

Es seguro que lograremos olvidar el pasado, y conseguirlo, si nos empeñamos firmemente, enterrarlo. Es innegable que el ayer muchas veces nos avergüence, nos abochorne, nos ponga palos en las ruedas de nuestro éxito de hoy. Ese pasado que en algún momento fue nuestro hoy, que en algún momento nos hizo sentir orgullosos de participar junto a amigos, compañeros, camaradas, empeñados en conseguir un mundo algo mejor.

Pero, desgraciadamente, este mundo presente está poblado de bomberos encaminados en apagar los fuegos que amigos, compañeros y camaradas de hoy encienden para conseguir exactamente lo que nosotros quisimos ayer y hasta luchamos por ello.

Y aunque lo que cuente ahora, otros lo han narrado, aquellos fuegos de ayer del personaje, tuvo bomberos (¿pagados?) que se empeñaron y consiguieron apagarlos y enterrarlos. Por suerte, o por desgracia para el personaje, todavía quedamos algunos que compartimos entonces amigos, compañeros, camaradas comunes y que nos negamos a olvidarlos y menos todavía, a enterrarlos.

Ahora, quisieran que escuchen una canción ( La Montonera ). Después, si quieren, otro día, podemos hablar de nuevo de todo esto; de los amigos que enterrados, de los compañeros torturados, de los camaradas muertos. Podremos discutir lo bien o lo mal que lo hicieron, reconocer los errores que cometieron y cometimos, pero nunca, y digo NUNCA renegar de ellos para que no molesten.

 

Juan Carlos D’Angelo

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