Universidades indígenas americanas, visiones y posibilidades

 

Titulos universitarios

 

“¿Para qué es la Universidad Indígena?

 Para descolonizar a Bolivia.”

Evo Morales, Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia

 

En América Latina viven actualmente cerca de 500 millones de personas fruto de la multicultaralidad, en ocasiones forzada, otras de manera voluntaria. Lo que ha dado lugar, entre los que estaban y los que llegaron, a veces sin desearlo, a una amalgama de mestizajes.

Entre los que estaban, existía una enorme diversidad lingüística, cultural y social. No olvidemos que el continente está poblado desde hace aproximadamente 15.000 años[1]. Desde entonces, y hasta la llegada de los europeos, colonizadores, blancos, barbudos, etc. (muchos son los nombres que se les han dado) en el continente se formaron distintas culturas, con mayor o menor éxito. En ese periodo se desarrollaron numerosos conocimientos (las matemáticas o la astronomía maya, la forma de construir inca, la logística empleada por los originarios de la Isla de Pascua o los mismos incas en Machu Pichu, etc.) que son hasta el momento indescifrables para occidente.

La conquista supuso un atropello a todo lo que era originario, imposición de las formas de hacer que traían consigo, acompañado y aliñado de lo que consideraban la verdadera fe. Esa concepción de la vida tuvo su continuidad en los estados latinoamericanos una vez independizados, a pesar de los intentos de los libertadores de llevarlos hacia posiciones progresistas. Fueron realmente las oligarquías locales las que tomaron el mando, replicando lo hasta entonces ocurrido; oligarquías que vivían pensando en las maravillas que llegaban desde el otro lado del Atlántico, dándole la espalda a todo aquello que les rodeaba.

Todo se hacía mirando a occidente, y el ámbito educativo no era una excepción. Los sistemas educativos y por ende las universidades, crecieron al margen de los pueblos conquistados. No se quiso integrar todo aquello que provenía de las culturas aborígenes, siendo estas consideradas como sinónimo de retraso y barbarie. Esas universidades miraron hacia otro lado, convirtiéndose en cómplices[2] de esa destrucción  de lo que quedaba de las culturas pre-existentes, consideradas por muchos aun hoy en día como menor. Sin embargo, aunque esta fue la norma, hubo un actor que mientras le dejaron[3], abogó por una forma distinta de relacionarse con aquellos que ya estaban. Las misiones jesuíticas fueron un caso excepcional en ese contexto.

Afortunadamente, a finales de la década de los noventa, la historia comenzó a cambiar. Parte de ese impulso se debe a la llegada al poder de gobiernos progresistas que se vienen dando en América Latina y que gobiernan muchos de los países de la región. Han surgido una serie de instituciones que tratan de dar respuesta al vacío académico de las comunidades originarias con respecto a la Educación Superior.

Dentro de esta nueva tendencia se encuentran dos modelos diferenciados, las Universidades Interculturales y las Universidades Indígenas:

Universidades Interculturales: toman como base la cultura original de estos pueblos, sumada a los principios y pautas de trabajo de la Educación Superior occidental en una propuesta integradora. Procuran la creación de lugares interculturales y de cohesión social. Sin embargo, están diseñadas para ser dirigidas y orientadas según un patrón occidental de educación. Según se afirma, los indígenas deben adoptar condiciones de estudio que tienen como finalidad transformar su cultura. Un ejemplo de estas es la Universidad Indígena de México (UAIM) o la Universidad Intercultural de Chiapas.

Universidades indígenas: se trata de instituciones creadas a la imagen y semejanza de las comunidades originarias, teniendo en cuenta su cosmovisión y sus necesidades.

En Bolivia es donde más desarrollada se encuentra esta vía, gracias al impulso dado por el gobierno de dicha nación. A cargo del Ministerio de Educación se encuentra UNIBOL (Universidad Indígena Boliviana), donde quedan encuadradas tres universidades la aymara “Tupak Katari” en Warisata (La Paz), la quechua “Casimiro Huanca” en Chimoré (Cochababa); y la guaraní “Apiaguapi Tüpa” en Macharetí del Gran Chaco (Chuquisaca). Para ingresar en cualquiera de ellas, el estudiante debe hablar y escribir correctamente su lengua nativa. La formación académica se imparte en la lengua de cada pueblo[4] y las tesis y elemento que se desarrollen deben ser redactados y defendidos en el idioma nativo de cada una.

Esta iniciativa conllevó no pocas críticas por parte de los miembros de la oposición, entre ellas, destacar la del ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdena, pedagogo de profesión, que espetó que esas universidades eran “la expresión de un discurso etnicista e ideologizado[5]. Habría quizás que explicarle a este tipo que la integración de los otros, dándole una categoría de igual, es lo contrario al etnicismo y que obviamente es un asunto ideológico proponer este tipo de medidas.

Sin embargo, la posición del gobierno es bastante clara al respecto, en boca del viceministro:

“Los jóvenes que se gradúen en estas universidades no irán al mercado laboral para competir y para ver quien es el mejor, lo que queremos son profesionales que respondan a las necesidades de sus regiones y se preocupen de disminuir la inmensa brecha entre la sociedad occidental y los pueblos indígenas, rescatando tradiciones de los saberes indígenas, en su mayoría orales, contribuyendo a no olvidar ni perder los idiomas autóctonos”.

Encontramos por tanto, en la actualidad, dos vías en América Latina en lo que se refiere a Educación Superior Indígena, enfrentadas y distanciados en su concepción. El primero siguen teniendo latente una mirada etnocéntrica de la cuestión indígena; por el contrario, el segundo modelo es un por, para y con. Son ellos los que toman las riendas y avanzan a su manera. Respetando y aún más importante, poniendo en valor, los conocimientos y la sabiduría que atesoran las comunidades originarias.

Pero este segundo modelo, con todas sus bondades a de evolucionar y abrirse, sin cometer los mismos errores que se cometieron en el pasado. No puede ser otra muestra de sectarismo etnocéntrico pero ahora del otro lado, tiene que ser una oportunidad para todo el pueblo, sean indígenas o no, ¿o acaso mestizos o blancos no tienen el mismo derecho?

Si queremos interculturalidad, ambos actores deben aceptar a los otros e integrarlos en si como parte de uno. El revanchismo no lleva a nada, el pasado no puede volver y hemos de generar un presente y un futuro. Tener las dos opciones de Educación Superior, una con una concepción occidental y la otra originaria, apoyarlas y sustentarlas, permitiendo a los ciudadanos elegir libremente cualquiera de las dos, esa sería una opción integradora.

Sea cual fuere, los títulos expedidos por estas instituciones tienen el mismo valor que los expedidos por las universidades tradicionales. Y ambas desde su perspectiva tratan de avanzar en la integración de los que ya estaban y nunca debieron ser expulsados. Bienvenido sea.

Al hilo de este post, en una conversación con una experta en educación comparada, me señaló otra visión en torno a esta temática, que creo interesante compartir:

“Otra posibilidad, que se podría denominar como una discriminación positiva, sería establecer cupos de indígenas en la administración y jefatura de las universidades, crear departamentos especializados y revistas académicas a ese respecto. En el tratamiento de la legislación, establecer clases obligatorias de lenguas o historia originaria. Acompañándolo de eventos que se centren en difundir y hacer conocer la cultura originaria.

Evitando de esta manera crear distintas instituciones, tratando de poner en un plano de igualdad REAL a todos los individuos, dando la posibilidad a todos los sujetos de crecer y compartir en la sociedad en la que viven. Haciendo que mestizos y blancos se interesen, conozcan y por lo tanto, aprendan a respetar. Procurando así, conseguir una sociedad más cohesionada.”

 

Algunas universidades indígenas

Universidad Autónoma Indígena Intercultural

Universidad Autónoma Indígena de México

Universidad Indígena Boliviana Aymara “Tupak Katari”

Universidad Indígena Boliviana Quechua “Casimiro Huanca”

Universidad Indígena Boliviana Guaraní “Apiaguaki Tüpa”

Universidad Intercultural de Chiapas

Centro Amazônico de Formaçao Indígena -CAFI- (Brasil)

Universidad Intercultural de las Nacionalidades y Pueblos Indígenas “Amawtay Wasi” (Ecuador)

 

Vídeo de la Universidad Indígena de Venezuela

Parte 1

Parte 2

Parte 3

 

Algunos textos para quien quiera ampliar sus conocimientos en este campo

¿Cómo se forjó la Universidad intercultural?

Universidades indígenas y originarias en Bolivia

Educación Intercultural a Nivel Superior: reflexiones desde diversas realidades latinoamericanas

Universidades indígenas de América Latina: logros, problemas y desafíos

Educación superior para indígenas y afrodescendientes en América Latina

Pueblos indígenas y Educación Superior en América: Extensiones, tensiones y desafíos

Educación superior y Superior Indígenas y Afrodescendientes en América Latina. Normas, políticas y Prácticas

 

 

[1] No existe un consenso sobre las dataciones más antiguas de evidencia humanas. Los restos humanos más antiguos datan en torno a los 10-15.000 AP (Antes del Presente).

[2] Se tenía una concepción del ser humano occidentalita, de superioridad. Asunto que se vio reforzado por la publicación de El Origen de la Especies y la concepción evolucionista dentro de la antropología, una ciencia que estaba naciendo a finales del siglo XIX.

[3] En 1767 se dicta la Prágmatica Sanción, por la que Carlos III, rey de España, decreta la expulsión de todos los jesuitas de los territorios bajo dominio de la corona española.

[4] Si bien, están contemplados el uso de español e inglés en estas instituciones. Son trilingües

[5] Bolivia: Universidades sólo para indígenas

 

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2 comentarios to “Universidades indígenas americanas, visiones y posibilidades”

  1. Gracias por la información, abre un bonito camino de reflexión. Estoy convencida de que, en el respeto al otro, todos tenemos algo que decir. :)

    “La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados “ignorantes” son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una “cultura del silencio”. (Paulo Freire)

    • Todos deberíamos decir algo, para que el avance sea común

      En cuanto a la cita, pocos más indicados que el gran Freire, en estos asuntos. Su lectura creo debería ser obligatoria para cualquier persona interesada en lo que concierne a la educación y la pedagogía

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