AMMO SHERO: EL JEFE YEZIDÍ QUE DIÓ REFUGIO Y SALVÓ VIDAS DE ASIRIOS Y ARMENIOS

Esta fotografía es del S XIX, y muestra la vestimenta tradicional de los hombres yezidis de Mardin. La extraje de un libro acerca de la historia de la ciudad, escrito en turco, facilitado por mi amigo Metin Ezilmez, asirio de Mardin.

Esta fotografía del s. XIX muestra la vestimenta tradicional de los hombres yezidis de Mardin. La extraje de un libro acerca de la historia de la ciudad, escrito en turco, facilitado por mi amigo Metin Ezilmez, asirio de Mardin.

1- Introducción:

Esta historia, está recogida en el libro de Yves Ternon, “Mardin 1915. Anatomía patológica de una destrucción“, pero también la conocen por vía oral, como pude comprobar en mi estancia en Mardin en 2013, muchas personas, jóvenes y mayores, asirios de todas las denominaciones, con los que pude hablar, y sorprenderme al darme cuenta que sí continúa viva, como todos los acontecimientos desencadenados por el genocidio armenio, asirio y griego póntico, diseñado por el nacionalismo turco extremista, pero que aunque “modernista y secular”, no dudó en utilizar políticamente las identidades religiosas para reclutar a tribus kurdas sunnitas y a circasianos, para desencadenar un genocidio brutal, conocido entre los asirios como Seyfo (El “año de la espada”). No voy a hablar sobre dicho genocidio, porque hay material de sobra, pero sí rescatar figuras heroicas que, a contra corriente, no se plegaron a la máquina de matar auspiciada por el Estado para construir un Estado etnicamente homogéneo, para lo cual, la religión (única) también fue un objetivo nacionalista y un elemento más a integrarse como factor de “identidad nacional”.

En ese momento, los kurdos como musulmanes sunnitas en su mayor parte, y como tribus que desde el siglo XVIII, fueron los sectores armados y a caballo, milicias irregulares o regulares, reclutadas para “mantener el orden” (feudal por cierto) y las fronteras contra dos grandes enemigos, el Imperio Ruso, y el Estado Safaví (Irán).

Estos grupos kurdos en el siglo XIX y principios del XX, eran vistos como aliados y fácilmente asimilables a una identidad nacional “turca”. El transcurso de las décadas sin embargo dará por traste este imaginario, ya que también se desarrolló un movimiento nacionalista kurdo, que fue creciendo en tanto fueron creciendo las presiones asimiladoras y negadoras de toda identidad diferenciada. Las comunidades cristianas, en cambio, armenias, griegas o asirias, fueron vistas como “la quinta columna” de los enemigos ruso o francés en la región, consideradas “como un todo”, y para lo cual había dos “soluciones”: la asimilación, vía conversiones, los trasvases de población (expulsiones con expropiaciones) o las matanzas masivas. Estos tres factores combinados produjeron limpiezas étnicas y cambios de las poblaciones que en muchos casos fueron sustituidas por otras. Pero las realidades locales, el desarrollo de los acontecimientos y los resultados fueron diferentes en uno y otro sitio.

2- El caso testigo del cantón de Mardin, en Alta Mesopotamia (Vilayeto de Diyarbakir):

Por ejemplo, Mardin hasta 1915 era una región de leve mayoría cristiana, dentro de los cuales, como vemos en el cuadro, era más numerosa la población asiria que la comunidad armenia, y la totalidad de la comunidad armenia, además, era de una rama minoritaria, (católicos), y arabófona.

Ni asirios, ni armenios desarrollaron aquí ideas o militancias nacionalistas, ni estaban armados, ni se levantaron contra el gobierno otomano. Sin embargo, esto no fue ninguna excusa para poner en marcha políticas de limpieza étnica y genocidios.

Víctimas cristianas del Sanjak de Mardin Tabla cristianos desaparecieron en el Sanjak de Mardin  durante la persecución de 1915-1916 (Fuente: libro de Ives ternon)

Mardin en 1914

en la caza en 1914

Total antes de la persecución

Número de desaparecidos

Número de sobrevivientes

Armenios gregorianos

nada

nada

2000

Los armenios católicos

6.500

4.000

10500

10200

300

Caldeos católicos

(asirios)

1.100

6.770

7.870

6800

1070

Católicos sirios

(asirios)

1.750

2.100

3.850

700

3.150

Jacobitas

(asirios)

7.000

44.725

51.725

29725

32000

Los protestantes

(En Mardin, asirios, en Diyarbakir armenios))

125

400

525

250

275

Total

16.475

57.995

74.470

47.675

26.795

Sin embargo, en Mardin, el genocidio comienza dos meses después, es decir, mientras en otros territorios, como en la capital del Vilayeto, Diyarbakir, y otras partes de Anatolia y Mesopotamia empiezan sincronizadamente en abril de 1915, en esta ciudad, lo hace a mediados de julio, y no a partir del 24 de abril, como en el resto del territorio otomano. Porque el gobernador otomano, Hilmi Bey, un hombre educado y de convicciones liberales, se niega a seguir las órdenes del gobierno central, y del Comité de Unión y Progreso, que gobernaba e impartía órdenes desde Diyarbakir.

Ternon describe brevemente algunos acontecimientos que recupero:

  • En 1914 los cristianos y los árabes (musulmanes) han sido víctimas de acoso e insultos que hace que intenten huir del reclutamiento forzoso. Hombres reclutados hasta los 50 años. “Se visten los niños y jóvenes de mujeres para evitar ser reclutados”.

  • El 23 de noviembre de 1914 el Sultan Abdel Hamid y el jeque ul Islam proclaman la yihad y un llamamiento a todos los musulmanes a levantarse contra los infieles, para formar bandas y matar a los cristianos.

Sin embargo en Mardin el gobernador Hilmi Bey, que es descrito como un liberal que tiene la intención de tratar por igual a todos los súbditos otomanos, y para quien la religión es algo privado. Se niega a acatar las órdenes. Y se opondrá por escrito, refiriéndose en concreto a la comunidad armenia:

Yo no soy un hombre sin conciencia. No tengo nada que reprochar a los cristianos de Mardin. Los armenios de Mardin son católicos y sólo hablan árabe. No tienen ninguna relación con los cristianos gregorianos. Así que el espíritu de la independencia no los ha alcanzado y no tienen armas. Además son conocidos por su honestidad y la buena ciudadanía. Ellos son inocentes y no hay faltas entre esta comunidad, si comparamos con otras comunidades, no hay nadie entre ellos que deba ser detenido”.

Gracias a esta persona con una conducta ejemplar, que merece ser rescatada del olvido, las matanzas en Mardin fueron las últimas, siendo cometidas meses después que en otros sitios, lo que permitió a mucha gente huir hacia otros territorios, como los que luego serían Siria y Líbano, pero en ese entonces especialmente a territorios de ultramar, muchos recalando en Argentina y Brasil.

Pero a principios de junio, es destituido como gobernador, y se traslada como funcionario a Mosul. Otra versión asegura que renunció.

El nuevo gobernador crea milicias llamadas Al khamsin en mayo, que comienzan a detener a personalidades del clero y hombres notables armenios o asirios, entre ellos Monseñor Maloyan. Se les acusa falsamente de ocultar armas, se los tortura y mata. En junio comienza a detenerse y matarse a notables cristianos, se los deporta, y expropia sus viviendas e iglesias.

El genocidio en Mardin tiene nombres claros de responsables locales. Bedreddin, Tewfik Memdouh y Rachid Bey, del Comité Central del Iytihad, con sede en Diyarbakir.

“Se asaltan los convoyes de deportados y asesinan por bandas kurdas, circasianos y árabes de la secta llamada ansaríes, traídos de Trípoli. Desnudan a las mujeres, las violan y las matan. A las más jóvenes las secuestran junto a algunos niños”. Muchas matanzas se realizan especialmente en las ruinas de Dara, donde ocultan los cuerpos en las famosas cisternas cisternas de época bizantina.

FOTO PROPIA: Un sector del acueducto de Dara, a 30 kms de la ciudad de Mardin, escenario de la mayoría de las matanzas de las "caravanas de la muerte", que salían desde Mardin o atravesaban la ciudad.

FOTO PROPIA: Un sector del acueducto de Dara, a 30 kms de la ciudad de Mardin, escenario de la mayoría de las matanzas de las “caravanas de la muerte”, que salían desde Mardin o atravesaban la ciudad.

Finalmente, cabe mencionar que en las aldeas y pedanías de Mardin, especialmente en los alrededores de Midyat, y también de Savour vivía una numerosa comunidad yezidí, una minoría religiosa de habla kurda, que profesa una fe sincrética entre zoroastrismo, cristianismo e islam, y es muy despreciada por las comunidades musulmanes, que les crearon un estigma de “adoradores del diablo”. Aunque no hay registros del número de esta población, mayoritariamente rural, sí puedo decir que vivían junto a cristianos asirios, y que también fueron blanco de exterminio y obligaciones a conversiones forzosas al islam. He podido hablar en Mardin, con algún descendiente que me confesó que están asimilados, porque en la época de abuelo fueron obligados a convertirse. De todas formas quedan archivos fotográficos e incluso restos de templos, en los alrededores de Midyat, que son promocionados en folletos turísticos.

Y ahora finalmente voy a entrar en el meollo del artículo dado que, aunque siempre tuve interés en contar esta historia y rescatarla del olvido, al menos entre las personas hispanohablantes que de alguna manera se vinculan a alguno de los pueblos de Mesopotamia, decidí que hoy es el día, tras leer en los pocos medios en que ha salido la noticia, que la comunidad yezidí, al igual que la asiria de la región de Mosul (actual Iraq/Provincia de Níniveh), otra vez son blanco de criminales fanáticos extremistas sunníes que invadieron la región nuevamente para realizar, desde su enfermiza y denigrante ideología, una nueva limpieza étnica de asirios, yezidis, y otras minorías étnicas y religiosas. Hoy han ocupado la ciudad de Sinjar, la principal localidad donde vive la comunidad yezidí, y donde tienen sus templos y algunos de sus lugares sagrados. Y quiero hablar de ellos, de sus padecimientos y también de su heroísmo demostrado hacia fines de la primera guerra mundial haciendo frente a tropas otomanas y tribus kurdas sunníes. Un poco por darles un justo reconocimiento, otro poco por solidaridad y porque es injusto que apenas se hable de este nuevo desastre humanitario y genocidio, y finalmente para desmontar también algunas ideas propias de las ideologías nacionalistas, donde se supone que la comunidad de lengua o de la vetusta categoría de “raza” o la mas moderna de etnia, es suficiente para dar cohesión a un pueblo, como un bloque.

El caso de los yezidís es paradójico, porque han sido víctimas, al igual que los alevíes, de sus propios “hermanos” kurdos, de tribus y grupos paramilitares y regulares, sunníes, que en aquellos sitios donde prevalece aun una fuerte religiosidad popular, siguen despreciando a los yezidís, y considerándolos en una escala aún peor que a los cristianos, por poner un ejemplo. También recordad al nacionalismo asirio, que también es etnocéntirco y chovinista como el kurdo, que hay que tener una mirada de mayor alcance a la de la mera identidad étnica.

En el caso de las relaciones asirio/jezidís, desde la vida cotidiana, y luego la lucha contra la injusticia de las imposiciones religiosas y genocidios, no debe borrarse de la memoria histórica que ellos, kurdos, no musulmanes, han sido igualmente víctimas del mismo genocidio, pero por las características culturales más bien rurales de este pueblo, aun falta escribir mucho sobre ellos y su sufrimiento. Y también que en Mesopotamia, destacar que han convivido muchísimo mejor, por ejemplo cristianos asirios, con kurdos yezidís, que por ejemplo kurdos musulmanes con yezidís, o asirios cristianos con mahallamies y árabes musulmanes, aunque esto no signifique que la convivencia entre comunidades religiosas y étnicas hayan sido de conflicto necesariamente, ni exclusivamente. También depende del momento histórico político y de las ideas hegemónicas en momentos determinados. con lo cual, la realidad es mucha más compleja que al de simples identificaciones étnico/religiosas.

Hoy la minoría Yazidi se enfrenta a una lucha por la supervivencia como pueblo en Iraq después de su bastión Sinjar fue ocupada el domingo por yihadistas del llamado “Estado islámico”, lo que obligó a decenas de miles de personas a huir.

Algunos datos sobre esta comunidad:

– La comunidad yezidí más grande se encuentra en Iraq – 600.000 personas, según las estimaciones más altas, pero otras estiman que en Iraq quedan ya apenas unos 100.000. Otros pocos miles se encuentran también en Siria, Turquía, Armenia y Georgia. En su mayoría son agricultores y pastores pobres.

  • Siguen una fe nacida en Mesopotamia hace más de 4.000 años. Tiene sus raíces en el zoroastrismo, pero con el tiempo se ha mezclado en elementos del Islam y el cristianismo.

  • Los Yazidíes rezan a Dios tres veces al día frente al sol (el sol es un símbolo) y adoran a sus siete ángeles – el más importante de los cuales es Melek Taus, o Ángel Pavo Real, creen que Dios creó al mundo, pero que se desentendió del mundo, que cada ciclo de mil años, la creación es dirigida por uno de los siete ángeles principales. Como los antiguos asirios y mesopotámicos, donde cada divinidad tenia un astro como símbolo, un ámbito de la naturaleza y una cualidad/atributo, Dios y las divinidades menores también para ellos los tienen.

  • Los Yazidis son una comunidad que no busca convertir a nadie, y que desalientan el matrimonio fuera de su comunidad.

  • Sus creencias y prácticas únicas, a menudo han sido mal interpretado como “satánicas”. Los musulmanes ortodoxos consideran el Pavo Real como una figura del demonio y se refieren a los yazidíes como adoradores del diablo.

  • Como no árabes y como iraquíes no musulmanes, han sido durante mucho tiempo una de las minorías más vulnerables del país. La persecución bajo Saddam Hussein obligó a miles de familias a huir del país.

  • Alemania es el hogar de la mayor comunidad en el extranjero, con un estimado de 40.000.

  • Camiones con tremendas cargas de bombas, destruyeron dos pequeños pueblos yazidies en el norte de Iraq el 14 de agosto, 2007. Más de 400 personas murieron en las explosiones. (Fuente: http://www.aina.org/news/20140803145121.htm)

3- Sinjar entre 1915 y 1918: lugar de refugio, de solidaridad y resistencia Yezidí:

Los montes Sinjar son bajos (su punto más alto tiene 1.460 metros). Se trata de una meseta de piedra caliza con numerosas cuevas, y a nivel de refugio es ideal, porque se encuentra en una zona de gran aislamiento, en medio de una zona bastante desértica de Mesopotamia. No obstante, posee muchos afloramientos de agua, por lo que en la zona crecen muchas palmeras y granados. En lo administrativo, Sinjar en época otomana formaba parte del Cantón central del vilayeto de Mosul. Tenía entonces 72 aldeas y una sola ciudad, Balad. La población de esta zona en 1884 era de 18.000 habitantes, más de la mitad Yezidis.

Sinjar es conocido desde la antigüedad. Los asirios lo cruzaban durante sus campañas contra las tribus del norte. Pero su nombre no aparece sino hasta los primeros siglos de la era cristiana, cuando el rey de Persia, Sapor, lucha contra legiones de Roma. Desde el año 630, hay instalaciones que dependen del obispado Jacobita (Iglesia Siriana Ortodoxa) Maphrian de Tagrit. Más tarde, también se instala un obispo nestoriano. El país está cubierto de ruinas de monasterios e iglesias que llevan inscripciones en siríaco.

Los Yezidis están asentados allí desde el siglo XII. Las leyendas más fantásticas son relatadas en el siglo XIX por viajeros europeos, sobre los yazidis, conocidos peyoratívamente por sus enemigos como: “Adoradores del Diablo” De hecho, la secta kurda Yazidi es una de las muchas sectas esotéricas que demuestran la supervivencia de elementos pre-islámicos, del zoroastrismo, junto con elementos tomados del islamismo e incluso del cristianismo. Los Yazidis son originalmente considerados una herejía esotérica del islam, y como tales perseguidos tras la conquista otomana. En 1838 fueron en parte exterminados y sus mujeres vendidas como esclavas. Por ese motivo se refugiaron en las cuevas de Sinjar. La última masacre de yezidis se produjo cerca de Mosul en 1892. Los yezidis, son agricultores y ganaderos. Están organizados en tribus, de las cuales 50 están en Sinjar.

Quizás, por haber sido también perseguidos y muy mal vistos por los musulmanes, Sinjar se convirtió en el único lugar de refugio seguro para los armenios y asirios que llegaron a esta parte de Mesopotamia. El único lugar donde fueron acogidos y protegidos.

Un hombre, Ammo Shero, un maestro y líder de Sinjar, a pesar de los riesgos que enfrenta, recibe, instala y alimenta a cientos de cristianos, en su mayoría armenios y caldeos. Y es el principal artífice de su supervivencia.

La llanura alrededor de Sinjar es atravesada en forma periódica por las tribus árabes de Tai y Shammar, y sobre todo esta última, participa en masacres y saqueos. El obispo caldeo de Siirt, Addai Scher, entre otros, participan en organizar redes de evacuación hacia Sinjar. Quienes los transportan, a cambio de un pago, son árabes o circasianos. Así en la primavera de 1915 cientos de cristianos se reúnen en Sinjar sin ser reprimidos.

Las historias de los sobrevivientes muestran lo que significó para ellos Sinjar. La mayoría de estos relatos son escritos en Alepo, por sacerdotes de la diócesis Siriana Católica y Armenia, entre otras fuentes. Estos son apenas una muestra, pero pueden leerse completos, y con sus fuentes en el libro y especialmente en los anexos del libro citado de Yves Ternon: “Mardin 1915, crónica patológica de una destrucción” http://www.imprescriptible.fr/rhac/tome4/

“Touma, hijo de Raphael Boussik, huyó de Véranchéhir a Sinjar. Los kurdos de Hussein Kandjo lo acosan y lo hieren en un hombro, pero aún así se las arregló para escapar y refugiarse entre los árabes de la tribu Ansarieh. Luego intenta llegar a Sinjar. Allí sufre de tifus. Sobrevivió todavía unos meses pero luego murió, a la edad de treinta y nueve años ...”

Rachel Youssoufian Hadji de Sis, se encuentra en un convoy de deportados de Mardin. Es una de las raras supervivientes del convoy; vive en una tienda de campaña de un sheikh árabe al que le ruega que la lleve a Sinjar. El Sheikh está de acuerdo, pero le pide que su hijo de dieciséis años, su hija de ocho años de edad, su hermana y su sobrina se queden cerca de él. Puede llevar a sus hijos más jóvenes.“Nuestro anfitrión árabe nos llevó a Dagh Zindjar (montaña de Sinjar). Allí había una tribu de Yezidis que amamantaron a más de 200 niñas de Armenia, y mujeres y hombres que habían escapado de los árabes. Como tenía niños, me dieron una casa independiente: eran personas muy generosas. Pero dondequiera que estén los armenios, encuentran desgracias. Un hambre terrible se produjo. Vivimos cuatro meses comiendo la hierba. Sabíamos que quedándonos allí íbamos a morir de hambre. Así que cojimos a nuestros hijos a nuestras la espaldas y hemos reanudado nuestro viaje … “

“Yakoub, el hijo de Said Terzibachi, tiene siete años. Es deportado con su madre y su hermana en un convoy de 200 personas. Todos son lanzados vivos dentro de un pozo, con la excepción de los tres Terzibachi – madre, Suzanne, hija y Yakoub – que se refugiaron en un tanque vacío. Ellos ven a los asesinos arrojar madera y paja apiladas sobre los cuerpos, echarles luego petróleo y prenderles fuego. Con algunas personas a las que el fuego no alcanzó, son los únicos supervivientes. Unos árabes vienen y los sacan de las cisternas con sus cuerdas. Ellos degüellan a algunas personas y echa a algunas otras a otro tanque. Sólo quedan cinco mujeres y el pequeño Yakoub. Su hermana logró escapar a las tiendas de los árabes de Khabur después de comer hierba durante seis meses. Su tío, Abdelmassih, la encuentra y trae a Deir Zor. Suzanne y Yakoub vagan en el desierto: ella está herida en el hombro, y él en la cabeza, pero logran llegar a Sinjar. En 1918, se reencuentra con su hija en Deir Zor, y los tres van a Aleppo”.

El padre José Tfinkdji, sacerdote caldeo de Mardin, alcanza Sindjar el 5 de octubre de 1915, cuando estalló una epidemia de tifus. Los jeques yézidis, temiendo el contagio, fuerzan a los refugiados que dejan sus casas. Así, el jeque Achour de Mamissa reagrupa a todos los cristianos en un solo lugar para que mueran allí. Enterándose de esto, el jeque Hamo convoca a Achour y le propone dividir el pueblo en dos partes: reagruparíamos a los habitantes en la mitad hasta que se curen. Es sin embargo difícil de cuidar a los enfermos, estando Sindjar aislado ahora de Mosul y de Mardin desde donde se podrían conseguir medicinas. Veinte personas mueren, a pesar de los cuidados que les prodiga el padre Tfinkdji, que se arriesga él mismo, transportando los cadáveres para enterrarles. Achour y los habitantes de Mamissa deciden echar a los cristianos, pero Hamo Chero los acoge y les reserva un emplazamiento sobre una colina frente a su pueblo. Construyen allí cabañas en roble para resguardarse provisionalmente, esperando el invierno. Les ayuda a construir casas en ladrillos. Hasta tienen un lugar de oración donde el padre Tfinkdji celebra oficios. En marzo de 1916, convoyes arménios llegados de Cheddadé y de Deir-es-Zor llegan al pie de Sindjar. Los conducen para que mueran al desierto de Mesopotamia. Pero los Yézidis atacan el convoy, liberan a las mujeres y los niños y se los confían a los cristianos refugiados en su montaña. Estos niños están agonizantes: sin ropa ni calzado, hambrientos, esqueléticos. Los cristianos los cuidan y agradecen a sus huéspedes por haberlos salvado.

Un pequeño grupo de Mardinenses, supervivientes también llega a Sindjar. Entre ellos se encuentra Susana, la mujer de Saïd Terzibachi. Es incapaz de hablar, de tanto que sufrió. Los cristianos la cuidan y recupera la salud. En marso de 1916, llegan 300 armenios de Mardin, que también son acogidos en Sindjar.

El número de refugiados aumenta sin cesar. Comparten lo que tienen y recolectan dinero para los nuevos recién llegados. Entre los donadores, algunos notables: Elias Malo, Abdelkarim Karagulla, Elias Chouha. Cuando llega el verano, trabajan en los huertos y las vides para poder sobrevivir. Algunos envían cartas a sus familias en Mardin para hacerse enviar agujas, azúcar y dinero. Van entonces de un pueblo al otro a cambiarlos por trigo, la cebada, lentejas, para ellos y los nuevos recién llegados. Pero el precio de los cereales aumenta de modo exorbitante debido a la especulación en Mosul. En la montaña comienza a amenazar el hambre.

En octubre de 1916, el padre Tfinkdji decide volver a Mardin. Se hace reemplazar por un laico, Fardjallah Kaspo. Hammo Chero le promete continuar protegiendo a los cristianos y socorriéndolos según sus medios. Así un lugar de culto improvisado permite a los cristianos refugiados en Sindjar reunirse y de celebrar oficios sin sacerdote. Los cristianos respetan las costumbres de Yézidis: se prohibe blasfemar, evocar al diablo, beber alcohol. La colonia construye sesenta casas, y una más grande acondicionada en hospital. Fardjallah dirige la comunidad: reúne los donativos y las limosnas, organiza los cuidados, recolecta los víveres y los distribuye. Enfermo, muere algunos meses después.

En marzo de 1918, un cuerpo de ejército otomano llega al pie de Sindjar, resuelto a acabar con este reducto rebelde. El comandante otomano exige a Ammo Shero que le entregue sus armas y a los cristianos que protege. El jeque se indigna: no puede entregar a personas a quienes prometió su hospitalidad:

“Es una cuestión de honor. No devolveré a nadie mientras mis ojos vean. Después de que yo y mis niños hayan sido degollados, que los turcos hagan lo que quieren. El comandante pide nuestras armas. Es estúpido. Si se las devolvíamos, seríamos sus presas.”

Ammo Shero convoca a los jeques de las montañas y les transmite las demandas del comandante otomano, proponiendo que se rechacen. Pero la comunidad yezidí está dividida entre quienes proponen rendirse y quienes quieren resistir. Ammo Shero exige un acuerdo unánime. Los jeques se retiran a dos pueblos vecinos para deliberar. Hamo Chero no espera su respuesta. Toma un pequeño grupo de hombres, entre los más pobres de su pueblo, y sale a acosar a los soldados turcos.

Encuentra un cuerpo de soldados que reposa al pie de la montaña y lo aniquila. Por la noche de sábado a domingo de Pascua 1918, la tropa otomana inviste la montaña y avanza sobre Cheib el Kassem. Los Yezidis no pueden detener el avance de las tropas otomanas. El Sheikh se retira a su pueblo, manda a llamar a los cristianos y les aconseja abandonar sus hogares, tomando provisiones y que se dirijan al sur. Los refugiados abandonan así todo, a la par que los soldados llegan a Mamissa y destruyen lo que fueran los hogares de los cristianos y a la aldea de Shero, a la que saquearon y quemaron.

Finalmente los otomanos se instalan en Sinjar e instalan una administración y policía. Los yezidís dejan la zona para ir a las montañas desde donde acosan a los soldados. Algunos cristianos se quedan resistiendo con los yezidis y recuperan algunos de los pueblos en los que vivían, aunque vivan en el miedo.

El Sheih Shero es detenido y condenado por el vali de Mosul a pagar 2.000 libras o a realizar trabajos forzados durante cinco años: lo veremos trabajando con obreros viales en los próximos cinco años, en las calles de Mosul, hasta su muerte.

Así termina esta historia que merece ser contada e investigada, con nuevos aportes. Desgraciadamente no pude conseguir una foto de Ammo Shero, figura casi desconocida, pero que merece recordarse como un héroe y líder ejemplar.

Vaya todo el reconocimiento a lo que representó y que viva en nuestra memoria por siempre, y que tenga su lugar en el recuerdo, digno y con orgullo, entre la comunidad yezidí actual.

Ricardo Georges Ibrahim

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4 comentarios to “AMMO SHERO: EL JEFE YEZIDÍ QUE DIÓ REFUGIO Y SALVÓ VIDAS DE ASIRIOS Y ARMENIOS”

  1. Gracias por esta estupenda historia

  2. Sería muy interesante saber si lo que nos muestran en la serie Sila sí sucedió todo esto en Mardin, porque es algo me llama mucho la atención .y me interesa esa cultura tan misteriosa y profunda que me gustaría conocer.ante todos esas costumbres,soy colombiana pero quiero saber más .

    • Gracias por tu comentario Eva. Lo que muestra la novela Sila está bastante exagerado, pero es con fines loables de mostrar la situacion de la mujer en las zonas más perifericas de Turquia. Por eso recurre a traspolar cosas que sí sucedian antes de 1923, aunque hay aun casos de crimenes de honor (eso es verdad) entre la comunidad kurda, pero la realidad de hoy es bien distinta. Mira, par empezar, la alcaldesa actual de la ciudad es una joven asiria de menos de 30 años, ademas comprometida en la lucha de los derechos humanos. Se llama Februniye Akiol. Este es su perfil publico en Facebook. https://www.facebook.com/Mardin-B%C3%BCy%C3%BCk%C5%9Fehir-Belediye-E%C5%9Fba%C5%9Fkan-Aday%C4%B1-Februniye-AKYOL-1432471063665515/?fref=ts LUego, entre las comunidades kurda y asiria hoy dia tiene fuerza un partido que se llama Partido Democratico de los Pueblos, que de hecho es quien gobierna y nació como partido nacionalista kurdo, para transformarse luego en el aprtido de las minorias etnicas y tambien de minorias sexuales, desde una izquierda laica, intercultural y progresista. Tambien en la novela se muestra una MArdin más rural de lo que es. De hecho la mayoria de las tomas se han realizado en la localidad de Midyat, a 60 kms. Mardin conserva estos lugares y ciudades antiguos, pero tambien tienen Yeni Mardin, es decir la ciudad nueva, con una universidad, supermercados igual que los que hay en cualquier ciudad de America LAtina y Europea, e instalaciones modernas. Muchas de las historias que aparecen en la novela, son similares a las que pudo vivir mi abuela, que nació a fines del siglo XIX, pero a dia de hoy, si bien sigue habiendo opresion patriarcal, el Estado está muy presente, la sociedad civil muy activa, y respecto al poder paralelo de clanes tribales kurdos, carecen de todo poder y ademas esta comunidad en su mayoria es hoy laica y de izquierdas. En otras partes de Turquia profunda, desgraciadamente kurdos jovenes y pobres sí han acabado siendo reclutados por grupos fundamentalistas vinculados a DAESH, pero esto ni siquiera lo muestra la novela, donde habla de tradiciones arcaicas y genero, pero no de integrismnos religiosos. Un saludo y espero haber respondido a tus dudas.

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