¿Cuánto vale una vida?

Desde el inicio de la ofensiva israelí contra la Franja de Gaza, un episodio más del genocidio contra el pueblo palestino, que incluso ciudadanos israelíes y judíos de todo el mundo condenan como crimen contra la Humanidad y rechazan que se haga en su nombre, corriendo a veces una suerte poco esperanzadora, las redes sociales se han inundado de condenas no solo perfectamente comprensibles, sino que además yo misma y muchos activistas de la comunidad hispano-siria (extiéndase al resto de países) las hemos compartido porque es lógico que el abandono de los palestinos y la connivencia internacional en su contra indigne a quien defiende la vida, la libertad y la dignidad.

Lo sorprendente, no obstante, es ver cómo durante los pasados tres años se han sucedido manifestaciones frente a la embajada siria en Madrid  (y otros lugares) en repulsa por las atrocidades cometidas por el régimen sirio contra su población y no había ni la mitad de gente que en una manifestación por palestina, sumándose a ello la más bien escasa presencia de palestinos si no se trataba de aquellos que provenían de Siria. Dígase lo mismo de la escasa ebullición que provocaba la matanza diaria de sirios en las redes sociales. La absurda a la par que incongruente explicación político geoestratégica de ciertos sectores no me interesa, no estoy hablando de política, sino de vidas, y por tanto ya sé cuánto vale una vida: su precio se calcula según su lugar de residencia.

Digo su lugar de residencia porque los mismos que condenan la muerte de palestinos a manos de Israel no se pronuncian por el asesinato de palestinos en el campo damasceno de Yarmuk por los misiles del régimen y el cerco impuesto al mismo (ya ni siquiera hablo de sirios). En consecuencia, lo que importa de veras es quién mata y dónde lo hace. La víctima es accesoria.

"Un saludo a mi amigo palestino que fue asesinado en Gaza. Un saludo a mi amigo palestino que fue asesinado en el campamento de Yarmuk" (Levantada por Mohammad Abdallah, que vive ahora en Al-Ghouta oriental, en la manifestación del 19 de noviembre de 2012 en la Universidad Americana de Beirut) Fotografía del sirio-palestino Salim Salamah.

“Un saludo a mi amigo palestino que fue asesinado en Gaza.
Un saludo a mi amigo palestino que fue asesinado en el campamento de Yarmuk” (Levantada por Mohammad Abdallah, que vive ahora en Al-Ghouta oriental, en la manifestación del 19 de noviembre de 2012 en la Universidad Americana de Beirut)
Fotografía del sirio-palestino Salim Salamah.

Para mayor inri, esos que padecen una indignación selectiva han compartido fotos que muestran los resultados de los barriles explosivos sobre ciudades como Alepo, y cuando se les ha señalado su error al asegurar ellos –creyendo estar en lo cierto– que eran de Palestina, se han limitado a borrarlas [1]. La muerte en Siria simplemente no sucede, no ha de verse y no ha de llorarse: borrémosla.

Bien podría decirse que existen millones de causas más por las que indignarse, como los presos en Irán, la condena a muerte de homosexuales en numerosos países africanos, los juicio sumarios a activistas y Hermanos Musulmanes en Egipto, el Tibet, y así sucesivamente. Y es cierto, si alguien defiende los derechos humanos no debería hacer distinciones basadas en una dicotomía geopolítica que cuestiona bastante el porqué de su apoyo a la causa palestina (si los palestinos fueran los sirios y viceversa, veríamos a ver qué estaría pasando con esos apoyos).

Al negacionismo de algunos se suma la neutralidad calculada de otros de los que quiero creer que saben bien qué pasa en Siria y que, sin embargo, prefieren mantener y asegurarse un aplauso “antiimperialista” que hacer una defensa real de los derechos a una vida digna y a la libertad, que es precisamente lo que une a palestinos y sirios (aunque muchos palestinos -todo ha de decirse- no hayan mostrado el mismo apoyo a los sirios que el que ellos han recibido por parte de estos, sin negar por supuesto muchas de las muestras como la de la foto que se presenta aquí debajo y otras muchas). Esta cobardía cuestiona su posicionamiento humano tanto como el de lo negacionistas.

Una palestina sostiene una bandera que combina la siria revolucionaria con la palestina.

Una palestina sostiene una bandera que combina la siria revolucionaria con la palestina.

En cualquier caso, la insistencia en comparar ambos genocidios, el de Siria y el de Gaza, se debe a que ambos luchan contra un régimen fascista que les niega sus derechos, a que ambos tienen sus territorios ocupados por la entidad sionista de Israel (sí, salvando las diferencias), a que ambos comparten parentesco en muchas ocasiones dada la ingente población palestina en Siria, a que en dicho país ambos han sufrido la represión a hierro y fuego de Hafez y Bashar al-Asad, y a que ambos mueren ante la mirada del mundo y la connivencia internacional en su contra. La diferencia en lo últimos tiempos es sencilla: unos mueren bajo misiles y los otros bajo barriles explosivos.

De una de las múltiples manifestaciones en Siria

De una de las múltiples manifestaciones en Siria

No en vano, se ha podido escuchar en mucha manifestaciones en Siria el lema “Palestinos y sirios son uno” (min 0:44, “Filistini w suri wahid“), mientras se han prohibido manifestaciones en Palestina en apoyo a los sirios y egipcios (noticia en árabe). No solo eso, sino que durante esta ofensiva, se han visto muestras de solidaridad por parte de sirios y palestinos, dentro y fuera de sus territorios, como frente a la embajada israelí en Madrid, donde ondeó la bandera siria sin que ningún palestino lo viera como algo negativo, sino que la llegaron a levantar ellos mismos. O como esta velada en Alepo por Gaza (sí, las velas dibujan ese nombre).

alepo-gaza

No pretendo convencer de nada a quien no quiere ver, pero les pido que miren atentamente estas dos fotografías y tengan el valor de decir que uno de ellos merecía morir en nombre del antiimperialismo y la resistencia y el otro no.

21tnt

 Todo, todo, todo el apoyo a sirios y palestinos en su lucha contra el fascismo, el de Israel, el de Asad y el de los “emires” y “califas” que han aprovechado el vacío generado por la falta de apoyo para llevar a cabo sus propios planes, haciendo las delicias de quienes dos años antes de su aparición efectiva, activa y creciente, auguraban su llegada, a fin de justificar por qué miraban hacia otro lado y “borraban” todo rastro del genocidio sirio.

Naomí Ramírez Díaz

[1] Os echo un cable: حلب es Alepo y غرة es Gaza, así no cometéis más errores tan graves y no compartís imágenes que lleváis tres años obviando.

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2 comentarios to “¿Cuánto vale una vida?”

  1. Es más que indignante ver como las potencias que se llaman, demócratas y defensores de derechos humanos, están de tras de todas estas atrocidades criminales. En Siria todo esas masacres son consentidas y la mas de las veces promovidas por dichas potencias. Israel tiene invadidos unos territorios y quiere callar a Hamas con la violencia. Hamas tira misiles a los ciudadanos israelíes que de nada tienen culpa. Y el gobierno de Israel masacra asesina sin contemplaciones a la ciudadanía israelita. Son dos asesinos Hamas y el gobierno IsraelÍ. LOS CIUDADANOS PARA ELLOS NO TIENEN NINGÚN VALOR Y SE LO ESTAN DEMOSTRANDO AL MUNDO ENTERO.

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