Los culpables de la gran guerra. Segunda Parte.

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Hace algo más de un año en este mismo foro escribí un artículo relativo a la confrontación transfronteriza que se derivaba de la guerra en Siria. Esa idea de mini guerra mundial árabe semejante a la guerra mundial africana (1998-2003; 3,8 millones de muertos) se intuía por la utilización por parte de los contendientes de los ingredientes necesarios para hacer cuajar una gran guerra de estas características.

El odio, el fanatismo y la voluntad de determinar el destino de pueblos que no son los suyos, llevaron a las dos potencias preponderantes de cada bando a una escalada de ataques que a día de hoy hacen muy plausible el escenario que antes sonaba a predicción apocalíptica.

En el primer artículo al respecto, el punto de no retorno, y motivo que propició este planteamiento, supuso la entrada de Hezbola en Siria provocando no solo la consumación de la extensión del conflicto sino arraigando el carácter sectario que los enemigos de la revolución buscaban desde un inicio.

Tanto Irán como Arabia Saudita son dictaduras teológicas de carácter ultraconservador, absolutamente alejadas de cualquier atisbo de izquierda. Lo que para el caso Saudí parece obvio, para el Iraní puede chocar con la idea que pueda tener cierto lector de izquierdas que visualiza a la teocracia de los ayatolás como un miembro más del frente de resistencia junto a Rusia, Venezuela o Cuba. No es casualidad que ese mito de país de izquierdas o de resistencia aflore, se trata de una estrategia clara de marketing cuya punta de lanza en el mundo hispanoablante es Hispan TV, canal conocido más en Latinoamérica pero que en España también cuenta con seguidores sobretodo con el espacio dado al programa de Pablo Iglesias. No se trata de innovación Iraní, sino que sigue la estela del canal ruso RT actualidad, de la misma calidad y con el mismo público.

La visión de Irán como país progresista, de resistencia o de izquierdas es una muestra de cuanto se puede equivocar cierta izquierda cegada por el pragmatismo o la incoherencia. Dicha izquierda, se refleja en personajes como Javier Couso, que tras hacer gira en apoyo al régimen asadista en Siria, ha conseguido subir a la dirección de IU, siguiendo los pasos de otros grandes amigos de los totalitarismos árabes como Francisco Frutos.

Estos señores, de nulo conocimiento de la zona, ignoran el enfrentamiento abierto y público entre Arabia y Catar, clave para entender algo en Oriente Medio ahora mismo, ignoran como los saudíes luchan contra los hermanos musulmanes con la misma fiereza que puedan luchar contra Irán y como Catar sufre del aislamiento de sus vecinos llegando incluso a retirar sus embajadores y a amenazar con la expulsión del Consejo de Cooperación del Golfo.

La monarquía wahabista sabe que la hermandad musulmana es el máximo peligro para su reinado y se enfrenta a ella tanto en Egipto, como en Siria como incluso en los medios de comunicación o en los negocios.

Hoy la guerra se extiende a Iraq alimentada por Arabia e Irán en cada frente. En medio la posible emancipación y autodeterminación del pueblo kurdo y la partición oficial del país. Unas nuevas fronteras que no traerían consigo la paz, si no que alimentarán mas una espiral de guerra y muerte de la que sobran los cómplices.

Mientras, Israel ataca impunemente a Hamás en respuesta no a los secuestros producidos sino al gobierno de unidad que supone un paso en la buena dirección y una amenaza para sus planes. En este nuevo conflicto, los palestinos se ven más solos que nunca porque si algo ha demostrado la guerra en estos años es que la resistencia árabe no existe ni en los nacionalistas, ni en los ayatolás de Irán o Líbano ni en los yihadistas de ISIS o EI. Tristemente esa resistencia árabe tampoco existió nunca en esa izquierda estalinista que tanto se ha llenado la boca con nuestras penurias.

Tal vez haya una tercera parte, tal vez no sea necesaria, sin embargo mientras no haya crítica y conciencia en la izquierda que es participe de este desastre, su aportación a cualquier solución posible resultará día tras días, mas y mas irrelevante.

 

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One Comment to “Los culpables de la gran guerra. Segunda Parte.”

  1. Pero es que además esas “izquierdas”, no son democraticas, sino que utilizan los espacios democráticos como tactica y en forma instrumental. De ahi su afinidad y defensa con dictaduras teológicas o laicas. Al fin y al cabo, con la excusa de las falencias, reales por cierto, de las democracias occidentales, terminan poniendo en el mismo plano “democrático” a cualquier dictadura, especialmente si sigue la estela de alianzas con la Rusia, como continuadora de la URSS, con las libertades que gozan en occidente. Cuando en el mundo arabe y otras partes, ya el elvantar banders democraticas, es en sí un hecho revolucionario.

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