Los gauchos apaleados de Martín Fierro

Terrateninetes argentinos con texto    Todos se güelven proyectos

de colonias y carriles.

Y tirar la plata a miles

en los gringos enganchaos,

mientras al pobre soldao

le pelan la chaucha ¡ah, viles![i]

José Hernández. “Martín Fierro”.

  Hernández reivindica con fuerza las desventuras de los gauchos que han sido reclutados a la fuerza y llevados a los fortines a pelear con los indios que con sus malones hostigaban a los pobladores de la frontera de la época. Nos estamos refiriendo a la década del ’60 (1860) en que Bartolomé Mitre fue presidente de Argentina. Eso dice en buena medida lo que a la mayoría de los argentinos nos han hecho creer. Sólo se levanta ante la voz oficial el Martín Fierro de Hernández. Lo que en realidad ocurrió fue que los pobres gauchos fueron llevados para defender las estancias que se empezaban a apoderar del centro de la provincia de Buenos Aires, tierras arrebatadas a punta de tercerola a los indios a los que iban empujando hacia el sur, hasta arrinconarlos en las escarpadas laderas de los Andes. ¿A cuento de qué viene esto? El ministro de Guerra de Mitre era un tal Gainza, miembro casualmente de una de las familias que se apropiaron de las tierras “ganadas” a los indios, ¡qué casualidad! Del historiador Jorge Abelardo Ramos entresacamos otra frase, del Tomo 2 de su libro “Revolución y contrarrevolución en Argentina”, que completa el panorama anterior: “siempre habrá un Anchorena en nuestra vida pública, evidenciando el peso de nuestros estancieros”. Hemos citado sólo a dos de los terratenientes más importantes del campo argentino. Pero si nos fijamos en 1928 podemos comprobar que sólo nueve familias de origen español contaban con cerca de dos millones de hectáreas en la provincia de Buenos Aires:

  • Álzaga Unzué                   411.938  ha.
  • Anchorena                       382.670  ha.
  • Luro                                 232.336  ha.
  • Pereyra Iraola                    191.218  ha.
  • Pradere                             187.034  ha.
  • Guerrero                           182.449  ha.
  • Santamarina                     158.684  ha.
  • Pereda Girado                   122.205  ha.
  • Herrera Vegas                   109.578  ha.

A estas distinguidas familias se les deben sumar otras seis de nuevo cuño, algunas de ellas con claros apellidos nada españoles, que en su conjunto sumaban casi ochocientas mil hectáreas más.

  • Leloir                            181.036 ha.
  • Graciarena                     165.687 ha.
  • Duggan                         129.041 ha.
  • Duhau                                     113.334 ha.
  • Zuberbühler                   105.849 ha.
  • Martínez de Hoz            101.259 ha.[ii]

Todas juntas “gobernaban” una superficie muy poco inferior a la de Bélgica. Paralelamente, para defender sus intereses de clase, fundaron la Sociedad Rural Argentina (1866), en la que confluyen los grandes terratenientes y los dueños de las industrias agroalimentarias. Esta Sociedad Rural es la misma que a finales del siglo XIX financió la conocida como Campaña del desierto, “civilizada”, manera de designar el expolio de las tierras a los indígenas para entregárselas casi a precio de saldo a la oligarquía terrateniente que formaban parte de la misma tan nefasta institución.[iii] Los presidentes de la república muchas veces formaban parte de esta clase terrateniente, o lo eran sus ministros más conspicuos. De esta forma, durante casi medio siglo lograron infiltrarse en todos los niveles gubernativos y en la práctica constituían lo que conocemos como un lobby, el más poderoso lobby del país. Esta forma tan peculiar de tenencia de las tierras más feraces del país trajo aparejado que toda la economía y la política argentina adquirieran peculiaridades propias:

  1. Antes que nada se constata que Argentina es lo que se llama un país agroexportador, donde toda la economía y las acciones políticas de los distintos gobiernos, si exceptuamos a Yrigoyen y Perón, han favorecido abiertamente esta situación hasta más allá de la mitad del siglo XX, llegando a emplear al mismo Ejército en estas tareas.
  1. La gran beneficiaria, y propiciadora de esta política, es Gran Bretaña, que al no poder conquistar territorialmente el país (lo intentó en tres ocasiones iiii), lo hace a través del dominio de los medios del transporte y exportación de la producción del campo.
  1. El dominio imperial inglés controla el puerto de la ciudad de Buenos Aires, en aquella época el único viable para la exportación de granos y carnes y, paralelamente, construye todo un entramado de vías férreas dirigidas desde el interior productor al puerto exportador.
  1. Esta situación condena al país a no desarrollarse industrialmente a pesar de la ingente cantidad de riqueza que genera. La industria se centra en la fabricación de maquinaria agrícola y en enormes plantas frigoríficas destinadas casi exclusivamente dedicadas a la exportación.
  1. Se crea una auténtica oligarquía agropecuaria que, salvo las excepciones señaladas iiiii, dominará el país durante los siglos XIX y gran parte del XX.

Veremos en un segundo post las políticas que se oponen a este dominio económico de la oligarquía agropecuaria y las consecuencias políticas que de ello se derivan.

Juan Carlos D’Angelo

  [i] Hernández pone en boca de Martín Fierro la crítica a la política del gobierno mitrista de contratar a extranjeros para que abastecieran en las pulperías (almacenes de ramos generales), aprovechándose de los gauchos que han sido llevados forzosamente a la frontera. [ii]  Estos datos, como los anteriores, han sido recogidos por Osvaldo Salas en su artículo Oligarquía conservadora en Argentina. [iii] Guido Patricio Filippo explica con claridad el método empleado para la financiación de la campaña. Lo hace en un artículo publicado por la Agencia Paco Urondo, en enero de 2011: “El Estado Nacional emitía bonos con los títulos de las futuras tierras a 400 pesos fuertes cada uno, los cuales representaban 2.500 hectáreas, pero el mínimo para acceder al “negocio” era de 1200 pesos, lo que es equivalente a 10.000 hectáreas. Un dato interesante que refleja lo que pasaba en aquel momento es que 344 familias lograron obtener 10.869.000 hectáreas.” Casi 110.000 km2, algo así como la quinta parte de la superficie de España o la mitad de la de Gran Bretaña. iiii Lo intentaron en 1806 y 1807, todavía bajo el dominio español del Virreinato del Rio de la Plata, y entre 1845/50, estando Juan Manuel de Rosas al frente del gobierno de la provincia de Buenos Aires. iiiii Casualmente, tanto Yrigoyen como Perón, los dos presidentes que se opusieron de alguna forma a la política de la oligarquía agropecuaria, caerán a raíz de sendos golpes de estado propiciados por estos sectores.

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