Memoria histórica y pueblos originarios (América) II

Memoría indígenas

 

Como se señalaba en el anterior post Memoria histórica y pueblos originarios (América), la identificación y restitución constituye una prioridad por razones no sólo humanitarias y sociales, sino fundamentalmente históricas. Pero por desgracia en numerosas ocasiones, la restitución no puede ser llevada a cabo o se dilata excesivamente en el tiempo.

Para comprender las dificultades de este proceso en el presente y poder contextualizarlo, es necesario remontarse a los primeros siglos de la colonia. La colonización de América fue realizada por cinco potencias: España, Portugal, Gran Bretaña, Francia y Holanda. Si bien, todos ellos cometieron barbaridades y atrocidades con los nativos del lugar se han de diferenciar cuanto menos dos modelos, que a la postre resultarán en diferencias manifiestas. Mientras en las colonias francesas, británicas y holandesas la mezcla con los oriundos era escasa o inexistente, en las tierras dominadas por españoles y portugueses la mezcla era algo habitual[1], lo que llevó a que en esos territorios los mestizos supusiesen una parte importante de la población.

Este hecho, se ve reflejado en América hoy día. Los territorios que ocuparon franceses, ingleses y holandeses en la actualidad o están habitados en su mayoría por personas de origen europeo, los casos de EEUU[2] y Canadá, o por afroamericanos, como se puede ver en Haiti, Jamaica, Surinam, Guyana y gran parte de las islas del Caribe. Sin embargo, América Latina es hoy día una mezcla de nativos, afroamericanos, criollos e inmigrantes europeos de los siglos XIX y XX. Un ejemplo esclarecedor de este elemento es el caso de Argentina, donde un dicho popular decía:

“Los mejicanos descienden de los aztecas. Los guatemaltecos descienden de los mayas. Los peruanos descienden de los incas. Y los argentinos descienden de los … barcos”.

Estudios recientes[3] señalan que el 56% de la población de dicho país tiene ascendencia amerindia. Pues bien, esta tónica se repite en toda América Latina, donde el conjunto de la población es una amalgama de lo que estaba y lo que fue llegando.

Ante esta situación y dadas las limitaciones que en estos momentos tiene la ciencia, la restitución de restos humanos se convierte en una tarea ardua. No se busca la identificación de un individuo y la restitución a familiares directos sino devolverlos a la comunidad. Hasta el momento la máxima aproximación puede encontrarse a través de dos caminos:

  1. Los estudios de ADN, ya sean mitocondriales (línea materna) o del cromosoma Y (línea paterna), llegan a definir haplogrupos[4] amerindios (fundamentalmente Q3 en caso del cromosoma Y; A, B, C y D en el caso mitocondrial, siendo estos dos últimos los que muestran una mayor predominancia en el cono sur), pero no nos permite afinar si pertenecieron a este grupo o aquel étnico. Otro tipo de análisis sería el ADN nuclear, el más utilizado en el ámbito forense, que es de gran utilidad en aquellas situaciones en las que existe algún grado de parentesco, ya que nos permite la identificación. En el campo de las restituciones y de los estudios en poblaciones pretéritas, este no se suele utilizar debido a que las posibilidades de identificación son remotas, estas disminuyen cuanto más lejano es el parentesco. En el caso particular de las restituciones, aquellos que reclaman los restos no suelen ser parientes de primer grado.
  2. Por otro lado, los estudios de isótopos estables, en concreto los del oxígeno (δ18O), nos permiten realizar una aproximación acerca de la procedencia geográfica de los restos.

Hasta aquí llega la ciencia y es donde se da paso a la política. Si la mayoría de la población tiene ascendencia nativa, a ¿quién se han de restituir los restos?, si son varias las reclamaciones ¿quién tiene prevalencia? Lo que nos lleva directamente a otra pregunta ¿quién es nativo? Los puros, no queda ninguna duda ¿pero y los mestizos? Han de ser aceptados por la comunidad se me alegará ¿qué pasa con aquellos que fueron desterrados y llevados a las ciudades? O que por el sufrimiento tras violaciones y agresiones callaron y no pasaron su cultura a las generaciones venideras ¿no tienen también estos derecho?

Como ven el asunto es de una complejidad y delicadeza extrema, pero el asunto no termina aquí. Aparte del problema inherente del mesticismo, existe otro elemento que genera gran controversia, ¿puede alguien reclamar unos restos de una antigüedad superior a los 1000 o 2000 años? ¿Qué relación de parentesco se puede tener con unos restos de esa índole? En estos casos ¿debería primar el interés común?

 

[1] En muchas ocasiones era forzado y producto de violaciones.

[2] En la actualidad EEUU tiene un alto porcentaje de población “hispana”, fruto de las migraciones del último siglo.

[3] Servicio de Huellas Digitales Genéticas y Cátedra de Genética y Biología Molecular de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires.

[4] Grupo grande de haplotipos. Estos son una serie de alelos (formas alternativas que presenta un gen, diferenciándose en la secuencia y que en ocasiones conllevan modificaciones fenotípicas) en lugares específicos del cromosoma.

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One Comment to “Memoria histórica y pueblos originarios (América) II”

  1. Gracias por esta valiosas informaciones históricas.

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