EL NACIONALISMO SIRIO DE ANTUN SAADE: Modernidad e identidad alternativa (no arabe)

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El nacionalismo sirio, propiamente dicho, tiene alguna relación con algunos nacionalismos árabes de los años 20, cuya meta era regional, y que desde una identidad árabe, querían unificar la región levantina, dividida en varios Estados artificiales por los tratados coloniales entre Gran Bretaña y Francia, incluyendo la creación de Israel. Pero a diferencia de las ideologías arabistas, románticas, literarias y especialmente lingüísticas, el nacionalismo sirio, fundado por el libanes Antun Saade, cristiano ortodoxo de la rama greco-melkita, al igual que Michel Aflaq y muchos de los ideólogos del nacionalismo árabe, postula una identidad de base no árabe, sino siria, que además incluiría territorios no arabófonos como Chipre y Cilicia (centro-sur de Anatolia) y la península del Sinaí.

El nacionalismo sirio, a pesar de la filiación netamente fascista o neonazi que le imprimió su fundador y sus seguidores, y del nombre que toma su partido, Partido Nacional Socialista Sirio (También aparece mencionado como Partido Nacionalista Social Sirio), rechaza, por boca de su propio fundador, las ideas raciales propias del nazismo y los métodos de ese movimiento, aunque como veremos, sí que asume ciertos postulados racistas. Saade, profesor de alemán en la Universidad Americana de Beirut, admira el proceso de unificación alemana, y se inspira en ideas militaristas, propias de los movimientos totalitarios, incluyendo la exaltación de la idea de patria, casi en términos sagrados y esencialistas, y en el culto a la personalidad de un líder, como bien le ha criticado feroz y atinadamente el arabista Sati Al Husri, en diversos ensayos entre el que destaca “El nacionalismo arbitrario que proclaman los seguidores de Antun Saade” (1951)1.

En ese ensayo, publicado en una revista literaria (los debates nacionalistas, nacidos en círculos literarios, se publicaban, consecuentemente, en forma de polémicas en revistas literarias), Sati Al Husri critica, por una parte, la imprecisión y los cambios de opiniones respecto a las fronteras nacionales que postula Saade, ya que por ejemplo, en sus primeros escritos, excluía a Irak, fijando los límites de “la Siria Natural”, en el río Éufrates, pero sin embargo incluyendo a la isla de Chipre, cuyos habitantes actuales son turcos y griegos, así como Cilicia, región del centro sur de Anatolia, conocida como “La pequeña armenia”, con sus ciudades de Aintab (actual Gaziantep) y Marash, y por supuesto la arrebatada región arabofona de Antakia e Isakandarun, los puertos más importantes de Siria, cedidas por la administración francesa a Turquía en 1938, a cambio de la neutralidad de este Estado en la segunda guerra mundial. Pero luego, en posteriores escritos, amplía la Siria Natural a la totalidad de Mesopotamia, hasta el rio Tigris. Por eso califica al nacionalismo de Saade como “arbitrario”. Por otra parte, y en el mismo escrito, Al Husri critica ferozmente los métodos verticalistas, personalistas y no democráticos del Partido de Saade, así como su dogmatismo y la recurrencia a asesinatos políticos. En efecto, acusa a sus partidarios (Saade había sido fusilado en 1949) de perpetrar los asesinatos políticos del ex primer ministro libanés Riad Al Solh, en 19512, y de Adnan El Malki, en 19553.

Volviendo a los fundamentos de una Nación que postuló Saade, a diferencia de los nacionalistas árabes que rechazan en su totalidad la idea de raza, para asumir el factor lingüístico como base de la cohesión social y lazos de unión y solidaridad, Saade si bien como dijimos, desecha la idea de las razas puras, desarrolla una teoría que afirma la existencia de jerarquías de mestizajes, de forma similar a lo que el francés Gustave Le Bon4, postulara en su libro “La civilización de los árabes”, de 1884, entre otras obras que muchos nacionalistas filofascistas tuvieron como base “científica” para legitimar sus postulados. Saade llama a estas fusiones “sulala”, y una sulala, se hallaría conformada por diversos elementos, cuya fusión unas veces resultaría buena, y otras veces menos buena u óptima, es decir que existirían sulalas superiores por referencia a otras inferiores, siendo cada nación el resultado de estas mezclas.

La importancia de la sulala es grande para Saadeh, hasta el punto que la pone como ejemplo de lo que diferencia a unos pueblos de otros, como el sirio y el egipcio, producto de mezclas raciales diferentes que los distinguen. Y es más, pone ejemplos de cómo una sulala con ciertas características positivas puede quedar rebajada al contacto con otra, como es para él el caso de la fusión de la raza o sulala árabe, con la población del norte de África. Por este tipo de definiciones se deduce que Saade cree que la raza es un elemento definidor de lo nacional. Para él, por supuesto, los sirios pertenecen a una sulala superior”5.

Es sorprendente ver como algunos intelectuales del mundo árabe, turco y de otras nacionalidades mesoorientales, no sólo Saade, también otros como Salama Musa6, primer exponente del pensamiento de izquierda, asumen e internalizan, sin critica, los postulados racistas, orientalistas e interesados de notorios agentes coloniales europeos u orientalistas. Todo el prejuicio y el argumento referido a jerarquizar a los pueblos, en función de sus mestizajes “más nobles” o “menos nobles” denostando en este caso a los pueblos norteafricanos, actitud muy comun incluso hoy, entre los seguidores de este pensador, reproducen mecánicamente, en este caso a la apologia del colonialismo francés en Argelia denostando las características morales de la población nativa, bajo el manto de apelar a lo racial, como bien denunciara en los años 60 Frantz Fanon en su célebre “Los condenados de la tierra”. Y es más curioso, si tenemos en cuenta, que su nacionalismo se dirigió principalmente al ocupante francés de su país, Líbano, del cual estuvo preso en varias ocasiones. Pero no es la idea nazzi de raza, que expresamente Saade rechaza, sino la francesa decimonónica colonial, la que asume como “verdad científica” y reproduce en sus escritos.

La nación siria sería para él la cristalización de la unificación y síntesis de diversos pueblos, que enumera, selectivamente: asirios, caldeos, babilonios, fenicios, arameos, hititas, mitanios y hurritas. Los mismos se habrían unificado lingüística y culturalmente desde el siglo VII a.c, hasta la llegada de los árabes musulanes, pueblo que tenía como lengua nacional el arameo, idioma que reivindica como parte esencial de la nación siria. El hecho que describe es real, pero omite mencionar a otros pueblos autóctonos como los hebreos, que también participaron de esta cultura común, pese a sus peculiaridades religiosas y al aporte de otros pueblos que se fueron sucediendo en épocas más recientes y que forman parte del tejido social de la región: armenios, kurdos, circasianos, turcomanos, y por supuesto árabes, aunque respecto a los árabes se maneja con ambigüedad. Por una parte los considera como pueblo periférico de Siria, que dejaron su impronta imponiendo su lengua y religión, pero que de alguna manera se basaron y crearon la base de su imperio mestizándose con los sirios y estableciendo sus capitales en Siria: en Damasco y Bagdad respectivamente.

Pero para Saade la lengua árabe, en si misma no tiene mayor valor. La desacraliza totalmente, a diferencia de los intelectuales de raíz islámica, para los cuales tiene una carga fundamental por su carácter de lengua sagrada y no solo de comunicación. Si tiene valor, es por lo que los sirios han hecho con ella. Carmen Ruiz Bravo cita literalmente una frase de Saade al respecto:

Hay un mundo árabe por la lengua, y podemos ir diciendo progresivamente que el factor más importante de los que vinculan a las naciones del mundo árabe es la lengua. Pero en cuanto a la unidad de vida, que es la verdadera existencia de la nación, este mundo carece de la unidad que pueda hacer, del conjunto de bloques existentes dentro de él, un solo bloque o un solo pueblo o nación o estado que se erija sobre la voluntad común7.

Sobre las vinculaciones de la Nación con la religión, Saade se consideraría, si acordamos con Carmen Ruiz Bravo, como “una síntesis entre lo fenicio (entendido como “cristiano”) y lo árabe (= lo musulmán), dando como resultado de estas identidades contrapuestas, la síntesis del sirianismo.

Para Saade la tierra es un factor fundamental como lazo de unión, de una Nación: “La nación encuentra su fundamento antes que en cualquier otra cosa, en una determinada unidad territorial en la que se interrelacionan, entrecruzan y dentro de la cual se une un grupo de gente”8.

Contraponía el amor a la tierra, como muralla frente a las disensiones religiosas que cuestionaba en su Siria natal. Respecto a la historia, remarcaba como hitos de la historia universal, el aporte de la nación siria en la creación del alfabeto y el Código de Hamurabi9. Otros logros civilizacionales, que “demuestran”, la centralidad y superioridad siria, respecto a sus vecinos, es que para él, los sirios mestizados con los árabes fueron la base de la civilización árabe islámica, creando los califatos Omeya y Abbasí, en tierra siria. Estos hechos, desde su perspectiva profundamente etnocéntirca, sitúan a la nación Siria, aunque se encuentre fragmentada, en el centro de cualquier posible intento de unión con otros Estados árabes, unión que ve como un frente común, pero condicionado a la constitución previa de un Estado Nación Sirio, mediante un proceso de reunificación de los territorios de las actuales Siria, Libano, Jordania, Irak, Israel/palestina, la península de Sinaí, Chipre y sur de Turquía, es decir “la Gran Siria”.

En su relato nacionalista, contrapone la visión esencialista árabe islámica de tinte romántica, lingüística y literaria, en boga en su época, relato donde queda eclipsado el pasado preislámico en la historia de Siria, así como su especificidad cultural y nacional, dando por supuesto una especie de vacío que llenan los árabes islámicos a partir de su conquista en el siglo VII.

Hay que tener en cuenta que su asesinato en 1949, impide saber cómo habría evolucionado su pensamiento en décadas posteriores a su muerte, a partir del debate y diálogo con otras corrientes de pensamiento y otros teóricos, y en relación a los cambios geopolíticos y sociales acaecidos en el mundo en las décadas de los 50 al 70. Por lo pronto, sus partidarios hoy conforman alianzas con la dictadura Baathista en Siria, y con las milicias chiitas de Hizballah en Líbano.

Es necesario destacar que más allá del marco ideológico de signo claramente fascista que le dio a sus ideas, la idea de una Nación Siria natural, o el sentimiento de construcción de un Estado Nación Sirio, era y sigue siendo una identidad local sentida, real, por parte de gran parte de la población de esta región, que ve además como más factible la creación de un Estado que unifique estos países, que comparten características comunes entre sí, incluso variantes del mismo dialecto de árabe, que la creación de un hipotético Estado árabe unificad, del Atlántico al Golfo pérsico/arábigo, como postularon los ideólogos del nacionalismo árabe, y más teniendo en cuenta el fracaso de esta última ideología en cuanto a intentos unionistas, como la fallida experiencia de la República Árabe Unida, entre Siria y Egipto.

En su ideario propone los siguientes “Principios reformistas”: 1- Separar la religión del Estado; 2- Crear un ejército fuerte; 3- reorganizar la economía nacional10.

Su doctrina, radicalmente laica, modernista al estilo del Kemalismo, e igualitaria tanto en cuestiones de género, como de derechos, atrajo a muchos cristianos sirios y libaneses a su ideología, (y también a bastantes musulmanes) especialmente en Argentina y Brasil, donde vivió muchos años y tuvo una labor intelectual muy activa, creando La Asociación Cultural Siria11, muy activa en Argentina a día de hoy.

Comentar también que muchos asirios radicados en el mundo anglosajón y escandinavo no comprenden del todo porqué no cuajaron en Sudamérica los partidos e ideologías vinculados al nacionalismo asirio, y la respuesta es simple: el auge de los partidos nacionalistas asirios, así como los nacionalismos kurdo y amazhig, tienen su auge a partir de los años 70, aun cuando puedan rastrearse antecedentes, como el del sirio emigrado a Argentina, Farid Nuzaha en los años 50, pero el grueso de la inmigración de origen asirio/siriaco emigrada a América Latina data de fines del siglo XIX (los pioneros) y principios de siglo XX, especialmente en torno a 1915/1930 y se trató de población con bajo nivel educativo. Habrá que esperar a las últimas oleadas migratorias entre los años 40 y 50 para que lleguen algunos intelectuales, en la mayoría de los casos, nacidos en Siria y Líbano (aunque tengan orígenes mesopotámicos), que prestaron oídos a las entidades ya existentes, y fueron especialmente atraídos por el laicismo de Saade y porque en su idea de Estado, y su identidad de pertenencia, se sentían “sirios” más que árabes. Y cuando digo sirio, me refiero a una categoría étnica y no a la ciudadanía del Estado llamado Siria. El término “asirio” o “asirio/caldeo” se popularizó en el marco de comunidades asentadas en Europa, Estados unidos, Canadá y Australia, producto de migraciones más recientes, que datan de los años 1960 a 2000, con lo cual, y dado el poco contacto y el aislamiento de estos núcleos de emigrantes, en América Latina la identidad y el gentilicio utilizado por los inmigrantes de este origen fue el de “sirios”. Así, muchos se encontraban a gusto en una identidad que les reconocía su especificidad de “sirios” (teniendo conciencia que el nombre de Siria deriva de Asiria), con lo cual, el intenso proselitismo de Saade caló, aunque de forma superficial, en esta comunidad.

Saade, fue también como muchos intelectuales del Oriente Medio arabófono, un representante del “mahyar”, es decir de la emigración. Al igual que Amin Al Rihani, el propio Gibran Khalil Gibran y muchos otros, escriben y desarrollan una amplia labor proselitista en las comunidades afincadas en América del norte y en América del Sur, en el caso de Saade. Esta tradición de intelectuales que escriben desde el exterior será una tendencia notable, vigente actualmente en Oriente próximo, donde muchos exponentes trascienden las fronteras desde sus patrias de adopción , hoy especialmente Francia, el Mundo Escandinavo, Gran Bretaña o Estados Unidos..

En Líbano, tierra natal de Saade, la corriente ideológica contra la que debió luchar fue el fenicianismo y el nacionalismo local libanés, cuyas ideas se sustentaban en la autonomía que tuviera Líbano desde el Siglo XVII en el Imperio Otomano, bajo dinastías de emires drusos y cristianos maronitas, ideas que en la época de las independencias, en torno a los años 40, se oponían a las corrientes arabistas e islamistas, y que postulaban la idea de un Líbano separado de Siria y el resto de los países del entorno, por la que entonces luchó el patriarca maronita y otros clérigos de esta rama uniata del catolicismo, defensores de un nacional catolicismo de inspiración falangista, aunque modernista y pactista. De hecho esta corriente convergió con la de otras minorías religiosas (drusos, diversas ramas cristianas, diversas ramas chiitas) en un Pacto Nacional, que tomando como base el sistema de millet otomano, se distribuyeron el poder en forma confesional, buscando preservar la autonomía de un Líbano cuya población mayoritaria en esos años era cristiana y de minorías islámicas, que no querían estar tuteladas por una aplastante mayoría musulmán sunita y un Estado cuyas leyes emanaran de la tradición islámica.

Pero veamos un poco la biografía y el pensamiento del Antun Saade, y el partido por él fundado, recurriendo a las fuentes, es decir a citas relevantes de sus escritos, para tener una visión más acabada de esta matriz de pensamiento, que sigue teniendo cierto vigor, especialmente en Siria y Líbano.

ANTUN SAADE (1904-1949):

Nace en Monte Líbano, en el seno de una familia cristiano ortodoxa (Greco/Melkita) cursando sus estudios primarios en El Cairo, y tras regresar a Líbano, emigra en 1919 a Estados Unidos y luego a Brasil, donde ya residía su padre.

En Brasil estudió en forma particular los idiomas portugués, alemán y ruso y se consagró a la lectura de textos de filosofía, historia, ciencias sociales y políticas. También colaboró con su padre en la edición de un periódico denominado “El diario” (Al Yaridah, الجريدة) y una revista literaria (Al Mayallah, المجلة).

A los 18 años dio a conocer sus primeros escritos y entre 1922 y 1923 publicó varios artículos en los que reclamaba el fin de la ocupación francesa y la independencia de Siria, criticaba la declaración Balfour y el acuerdo Sykes Picot, que en su opinión dividiría la Siria natural en cinco entidades diferentes.

En 1925 intentó fundar un partido en pro de la unidad de la colectividad siria en Brasil, al que denominó “Juventud Siria Combatiente”, pero la iniciativa no prosperó.

En 1927 fundó el “Partido de los Sirios Libres” (hezb al-suriyin al-ahrar, “حزب السوريين الأحرار”) que duró sólo tres años.

En 1931 viajó a Beirut para dar clases de alemán en la Universidad Americana de Beirut, lo que lo contactó con la comunidad estudiantil y cultural, de la que nutrió su partido, así como con la actividad política e ideológica libanesa.

El 16 de noviembre de 1932 fundó el Partido Sirio Nacionalista Social, que comenzó a operar en forma clandestina, sin autorización de las autoridades francesas.

En 1933 reanudó la edición de la revista Al Mayallah en Beirut para difundir sus puntos de vista políticos.

Las autoridades coloniales francesas pronto descubrieron las actividades del partido y el 16 de noviembre de 1935 detuvieron a Saade y a un número de miembros del grupo, bajo la acusación de operar una agrupación clandestina y comprometer la seguridad del estado. Saade fue sentenciado a seis meses de prisión, durante los cuales escribió su obra “El nacimiento de las naciones” (editado en Damasco en 1951 y traducido al español en Buenos Aires por Jalil Chaij en 1981). Salió de la cárcel el 12 de mayo de 1936.

Saade fue detenido por las autoridades coloniales por segunda vez el 30 de junio de 1936 (es decir pocas semanas después de su liberación) y lo liberaron nuevamente el 12 de noviembre del mismo año. Durante esta segunda detención Saade escribió la plataforma del partido.

Por tercera vez estuvo detenido entre el 9 y el 15 de marzo de 1937.

El 14 de noviembre de 1937 publicó la revista “Renacimiento”, en la que criticaba la posición del Patriarca maronita y de quienes sostenían la creación de Líbano y Siria como estados separados.

Ese año, militantes del partido de Saade se enfrentan violentamente con miembros de la Falange, creada por Pierre Gemayel en Bikfaya.

El 11 de junio de 1938 inició una gira para visitar las secciones del partido en el exterior. Viajó por tierra de Beirut a Jordania y de allí a Palestina, y se reunió con militantes del partido en Ammán y Haifa. Luego se dirigió a Chipre, Alemania y Brasil, volvió a Sao Paulo, donde había pasado su juventud (diciembre de 1938).

Poco después de que Saade dejara Beirut, las autoridades francesas habían allanado la sede del partido, prohibiendo sus actividades y clausurado el periódico “El Renacimiento”, y pedido la extradición del propio Saade, quien en consecuencia estuvo detenido en Brasil durante un mes.

Luego de su detención en Brasil, Saade se dirigió a la Argentina, y allí permaneció hasta mayo de 1940. En la Argentina fundó la Asociación Cultural Siria y haría una importante labor proselitista en diversas instituciones de sirios, libaneses e incluso mardinenses. Su exilio duraría hasta 1947 y en su curso publicó el periódico “El huracán” (الزوبعة). Luego del retiro de las tropas francesas, en 1946, intentó regresar al Líbano, pero el gobierno de la alianza conformada entre Bisharat al Juri (presidente de la república) y Riad Sulh (primer ministro) obstaculizó su retorno con fundamento en la sentencia judicial dictada en su contra durante el mandato francés.

El 2 de marzo de 1947 Saade llegó en avión a Beirut.

En 1948 Saade adhirió a la posición palestina, provocando la reacción del gobierno libanés, que prohibió las actividades del partido nacionalista sirio.

Luego de la anulación de las elecciones parlamentarias de 1949, Saade, mortalmente enfrentado con el gobierno de Riyad Solh, organizó un intento de derrocamiento que fracasó y provocó la detención de 3000 miembros de su partido. Saade huyó a Damasco, donde tuvo buen recibimiento inicialmente por parte del gobierno de Hosni Zaím, pero luego de un mes fue arrestado y entregado a las autoridades libanesas, que lo hicieron fusilar el 8 de julio de 194912.

Los principios de su partido e ideología:

“Las Diez conferencias” de Antun Saade (Al Muhadarat al `ashra), y “La aparición de las naciones”, son las dos fuentes que conforman los principios ideológicos de su partido, elaborados en 1948.

Sobre esta base, se conformaron los principios de su partido:

Primer principio: “Siria es para los sirios, que son una nación completa”.

Le siguen: “La causa siria es una causa nacional autosubsistente, totalmente independiente de cualquier otra causa”.

La causa siria es la causa de la nación y la patria sirias”.

La nación siria es la unidad del pueblo sirio engendrada por una larga historia que se remonta a antes del período histórico”.

La nación siria es una sola sociedad”.

El renacimiento nacional-socialista sirio extrae su espíritu de las cualidades de la nación siria y de su historia cultural y político-nacional”.

El interés de Siria se encuentra por encima de cualquier otro interés”13.

Citas de textos de Antun Saade:

De “TERCERA CONFERENCIA” (25 de enero de 1948)

Tras un primer estudio sistemático llegué a la conclusión de que la primera cuasa de lo que le ocurrió y le sigue ocurriendo a mi país es la pérdida de la soberanía nacional. Así dió comienzo una época en la que me dediqué a estudiar la cuestión nacional, la sociedad en general, los derechos sociales y su origen. Mientrasinvestigaba estas cuestiones fue adquiriendo importancia el concepto de Nación (Umma) dentro de los numerosos elementos que naturalmente se iban desarrollando en mi mente (…)

Puedo especificar aún más mi posición con respecto a los que pretenden ser líderes políticos de mi pueblo: mientras mi postura empezó a orientarse lentamente, hasta afirmarse en una base nacional, la suya continuaba basada en la política. Y la política por la política no puede ser una labor nacional (…)

De ahí surgió la idea de fundar un partido secreto que reuniera en primer lugar al elemento joven y puro, alejado de las corrupciones de la política decadente. Fundé, por consiguiente, el Partido Nacionalsocialista Sirio y unifiqué en una sola creencia todas las creencias nacionales: “Siria es de los sirios, que son una nación completa”, estableciendo los principios de la faceta reformista, como es la separación religión/estado, el convertir a la producción en la base de la distribución de la riqueza y el trabajo, y la creación de un ejército fuerte que fuera un factor efectivo para decidir el destino de la nación y de la patria.

Adopté la fórmula secreta para protegerlo de los ataques de algunos grupos que temían que fundara y fuera creciendo, y porque las autoridades pudieran no desear su existencia. Lo organicé en lo interno de un modo individualista, para protegerlo frente a brotes de discordias, disensiones, partidismos, disputas u otras enfermedades politico sociales”14.

De “CUARTA CONFERENCIA” (1º de febrero de 1949)

Cuarto principio: “La nación siria es la unidad del pueblo sirio engendrada por una larga historia que se remonta hasta la prehistoria”

La finalidad de este principio no es remitir a la nación siria a un único y determinado origen racial, ya fuera semítico o ario, sino establecer la realidad, que es el último producto resultante de una larga historia que abarca a muchos pueblos que vivieron en este país y se asentaron en él, en contacto, relación y fusión unos con otros, desde la época de las gentes de la Edad de Piedra -época primera, anterior, de canáneos y caldeos que eligieron esta tierra para vivir- hasta los posteriores amorreos, hititas, arameos, asirios y acadios, que se convirtieron en un solo pueblo. Vemos así que el principio del nacionalismo sirio no está basado en la unidad racial, sino en la unidad socionatural debida a una mezcla de orígenes raciales homogéneos, que es el único que reúne los intereses del pueblo sirio, que aúna sus fines y sus ideales y que libera a la causa nacional del conflicto de las lealtades bárbaras y sangrientas, así como de la desintegración nacional. (…)

Afirmar la pureza de un solo linaje o de la sangre es una fábula, y en ninguna nación es verdad de modo absoluto, siendo rara en las sociedades salvajes y no existiendo fuera de ellas.

Todas las naciones son una mezcla de braquicéfalos, mesocéfalos y dolicocéfalos, de una serie de gentes históricas. Si la nación siria está formada por la fusión de cananeos, arameos, asirios, caldeos, hititas, caldeos y mitaneo, la francesa lo está de la mezcla de los galaicos, ligures, francos, etc. y la italiana se encuentra constituida por romanos, latinos, samnitas, etruscos, etc. (…)

No es mejor la pureza de origen y ascendencia que la mezcla (especialmente entre razas superiores homogéneas), sino al contrario. El genio y la superioridad mental de los sirios sobre sus vecinos y los demás es algo indiscutible, pues ellos fueron los que civilizaron a los griegos y establecieron los fundamentos de la civilización mediterránea, que posteriormente compartieron con ellos los griegos. El genio griego de Atenas es un producto de mezclas, mientras que la Esparta, orgullosa de sus linajes, es la que se encuentra protegida por la pureza de sangre.

Sin embargo, hay que reconocer la realidad de ascendencias diferentes, la existencia de ascendencias culturales y de ascendencias decadentes, y en principio de homogeneidad o heterogeneidad de sangre o raza. Por este principio podemos comprender las causas de la superioridad espiritual de los sirios, que no se debe a una mezcla total, sonó a un tipo de mezcla excelente, muy homogénea con respecto al tipo de hábitat (…)

Los orígenes comunes cananeos-caldeo-arameo-asirio-amorreo-hitito-mitanio-acadio, cuya existencia y fusión es una verdad histórica indiscutible, son una base étnico-histórico cultural y espiritual, del mismo modo que las zonas naturales sirias (el creciente fértil) son una unidad geográfico-agrícola-económico-estratégica. Esta verdad étnica y geográfica se encontraba perdida y dispersa entre los sucesivos acontecimientos históricos que fueron borrando las huellas, y en el lugar de la verdad que existe se establecieron las múltiples definiciones existentes, que corresponden a múltiples interpretaciones de los acontecimientos de la historia nacional. Gran número de historiadores se limitan a definir Siria como la Siria bizantina o griega de los últimos tiempos, que se extendía desde el Taurus y el Éufrates hasta Suez, dejando afuera a asirios, caldeos, la historia de Babilonia y Nínive, de la historia siria. Otros define a Siria de modo que queda limitada por la zona comprendida entre Cilicia y Palestina, excluyendo también a esta última Todos estos son también historiadores extranjeros que no han captado la realidad de la nación siria, si su medio ambiente, su evolución y formación (…)

Hasta que yo realicé mi estudio, mi análisis y mi argumentación, exponiendo como resultado estos principios que he detallado exhaustivamente en un libro rigurosamente científico.

Toda la historia de los antiguos estados sirios: caldeos, asirios, hititas, cananeos, arameos, apunta en una misma y sola dirección: la unidad político-económico-social del Creciente Fértil sirio.

Es esta una verdad que nos hace entender las guerras asirio-caldeas por la supremacía de toda Siria de una nueva mantra, diferente del entendimiento basado en precisiones incorrectas: son guerras internas, una lucha por el poder entre tribus de una nación que se está empezando a formar y que posteriormente se formará por completo. Caldeos y arameos son en origen un solo pueblo, una sola lengua, pues el idioma arameo es el caldeo y los asirios también son una rama suya.

Este principio, de ningún modo niega que la nación siria sea una de las naciones del mundo árabe, ni niega que sea una nación completa con derecho a la soberanía absoluta sobre sí misma y sobre su patria, ni que tenga una causa nacional que existe por sí misma y sobre su patria, ni que tenga una causa nacional que existe por sí misma con completa independencia de cualquier otra causa. La verdad es que al descuidar este principio esencial es lo que ha dado a las doctrinas religiosas de Siria el cuchillo que las ha dividido entre la tendencia mahometana árabe y la cristiana fenicia y ha desgarrado la unidad de la nación, dispersando sus fuerzas”.

RICARDO GEORGES IBRAHIM

1 Puede verse un resumen de esta crítica en mi publicación, “Ideólogos del Nacionalismo Árabe”, Parte 1, en concreto, el apartado sobre Sati Al Husri, publicado en https://entretierras.net/2013/11/08/iv-ideologos-del-nacionalismo-arabe-parte-1-amin-al-rihani-y-sati-al-husri/?relatedposts_exclude=929

2 http://en.wikipedia.org/wiki/Riad_Al_Solh Primer ministro de Líbano hasta 1945, al que los seguidores de Saade responsabilizaron de la ejecución de su lider en 1949.

3 Militar sirio, miembro del Partido Baath, asesinado durante un partido de fútbol, por un miembro del Partido Nacionalista Socialista Sirio./Nacionalista Social Sirio.

4 http://es.wikipedia.org/wiki/Gustave_Le_Bon

5 Ver Obra citada de Carmen Ruiz Bravo. Pag 181. Aquí la autora cita referencias a la obra “Muhadarat”, de Antun Saade, en su página 64.

6 Salama Musa, egipcio, copto y fundador del primer Partido Socialista de la región, en 1920.

7 RUIZ BRAVO, Carmen. Ob. Cit. Pág 196, citando a Antun Saadeh, en su obra “Muhadarat”, pag. 68.

8 Ver RUIZ BRAVO, Carmen. Obra citada. Pag. 205.

9  Ver cita de Ruiz Bravo, Carmen, en página 228, de Antun Saadeh, “Muhadarat”, pags. 94 y 95.

10 Ver Obra citada de Carmen Ruiz Bravo. Pag 135.

11 Puede accederse a diferentes archivos y escritos en la página web de la Asociación cultural Siria, fundada por Antun Saade en Argentina y que continúa siendo una referencia muy activa de un sector de los inmigrantes sirios y libaneses afincados en ese país, especialmente los militantes y simpatizantes de su movimiento: http://culturalsiria.org/

12. Datos generales de su biografía, tomados de wikipedia.

13 Ver. RUIZ BRAVO, Carmen. “La controversia ideológica Nacionalismo Árabe/Nacionalismos locales”. Capítulo Tercero, sección IV “El nacionalismo como concepción total”. Págs. 134 y 135. Instituto Hispano Árabe de Cultura. Madrid. 1976

14 Al respecto ver la crítica mordaz que realiza Sati El Husri, acerca de estas expresiones en su escrito de 1951 “Acerca del nacionalismo arbitrario que proclaman los seguidores de Antun Saadeh”, documento que resumo en “Los ideólogos del nacionalismo árabe”.

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