La realidad es la única verdad


PCA

“Mejor que decir es hacer,

mejor que prometer es realizar”.

Juan Domingo Perón

La frase pertenece a Aristóteles y somos muchos los que la hemos pedido prestada a lo largo de la historia, economistas, sociólogos, filósofos y, especialmente, políticos. Es una de esas frases redondas, rotundas: no hay nada más inamovible que la realidad. Y, aunque en los últimos tiempos nos vemos abocados a escuchar, ver y leer realidades inventadas por los medios de información, su terquedad hace que, tarde o temprano aquellos que pretendan tergiversarla choquen con un muro difícil de demoler.

Entre los que la usaron está  Juan Domingo Perón, aquel presidente argentino que, precisamente, fue acusado repetidamente de querer adulterarla. La usaba para enfrentarse a aquellos, que desde posturas ideológicamente de izquierda no comprendían y se oponían a su política. Y su política, de fuerte raigambre popular, la resumía en un eslogan simple y de fácil comprensión que lanza en febrero del 46 ante sus seguidores:

“Queremos una patria socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”

 Pero esa consigna, claramente popular e inequívocamente de izquierda, aún en la actualidad, grupos y partidos que militaban en esa parte del espectro político, ni la aceptaban ni respaldaban. Y el principal de todos ellos es el que haciendo uso de premisas no muy distintas habían provocado uno de los hechos más importantes del siglo XX, la Revolución Rusa.

Pero veamos el contexto histórico y universal para comprender un poco una postura tan absurda. Ha terminado la guerra en Europa y ello gracias a una alianza contra natura: Estados Unidos y la Unión Soviética. Cuando se reúnen el Yalta, Roosevelt y Stalin (*), se “repartieron” el mundo y el primero se pidió Latinoamérica como lo que se dio en llamar su “patio trasero”, un territorio sobre el que impondría su supremacía política (**).

Y los soviéticos, que a pesar de la disolución del Komintern (***) seguían influyendo en los diferentes Partidos Comunistas a través de los ingentes fondos que aportaban para el funcionamiento de los mismos, “ordenaron” mantener esa alianza a cualquier precio en los territorios latinoamericanos.

Justificaron su decisión en un hecho muy simple: calificaron de “fascista” a todos aquellos movimientos que los Estados Unidos consideraron peligrosos dentro del “territorio asignado” en el reparto de Yalta.

Pero estos “fascistas” no eran más que movimientos que fueron surgiendo en distintos países al calor de luchas populares, en muchos casos apoyadas por sectores más o menos importantes de sus respectivas Fuerzas Armadas: la Argentina de Perón, la Guatemala de Jacobo Arbens, el Brasil de Getulio Vargas, entre otros, sufrieron primero la descalificación y después el ataque continuo de los Partidos Comunistas.

Cuando en años posteriores los antiguos aliados dan por rotas sus relaciones y comienza el largo período de la llamada Guerra Fría, el comunismo latinoamericano no tuvo la “cintura” necesaria para cambiar de posición. No podían dar el brazo a torcer y prefirieron mantenerse en una posición que persiste con los años. Esto les llevo a la continua pérdida de cuadros de dirección y militantes que, en muchos casos, pasaron a militar en los movimientos populares.

Y en eso seguimos en la actualidad.

El gran artífice.

El dirigente que más influyó en la política desarrollada por la Unión Soviética en los países de habla hispana fue el ítalo-argentino Victorio Codovilla, el máximo dirigente del comunismo argentino y latinoamericano.

“El Gordo”, como era conocido, cuenta con un historial bastante oscuro y en muchos lugares se lo recuerda con tristeza y hasta con odio. En España participa en el desplazamiento de la dirección comunista, a instancias del Komintern, y asumiendo el papel de delegado del mismo durante la Guerra Civil.

Un historiador, poco sospechoso de anticomunismo y de gran prestigio internacional, como Ian Gibson lo señala como el único dirigente que dio la orden de las matanzas de Paracuellos (****), y otros lo señalan como el organizador material del asesinado de León Trotsky en la ciudad de México.

  

(*)También participó Churcill de la reunión pero le tocó representar el papel de comparsa.

(**) … y militar muchas veces.

(***) Nombre con el que era conocida la Tercera Internacional Comunista (1918-1943) había sido manejado férreamente por la Unión Soviética durante el período de Joseph Stalin.

(****) Luctuoso suceso de la Guerra Civil Española donde un grupo de milicianos comunistas fusilaron a un número no determinado de militares franquistas en el poblado de Paracuellos, en cercanías de Madrid.

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One Comment to “La realidad es la única verdad”

  1. Yo mi humildes pensamientos políticos. Apoyo una izquierda democrática. No quiero un comunismo, si por comunismo entendemos esa izquierda con ideales dictatoriales. No me gustan ninguna dictadura, sea del color que sea. Pienso que lo pasado pasado está. Hoy necesitamos una izquierda democrática que defienda los intereses de los ciudadanos, y actúe con justicia y firmeza sobre los corruptos y los insaciables capitalistas o mercados que son los que nos han puesto en esta situación.

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