Brasil: un país de esqueletos en el armario

Memoria Brasil

Ellos nos aguardan para ver nacer el sol a nuestro lado, con memoria, con verdad, con justicia.

En esta ocasión presentamos un texto escrito por Gilson Moura Henrique Junior, originalmente escrito en portugués, para el blog Na transversal do tempo acerca de la memoria en Brasil. 

La historia de Brasil está repleta de esqueletos en el armario, de dificultades para encontrar las diversas caras de la verdad que se ocultan en armarios y despachos; de miedos y temores de aquellos que dirigen el país de manera distraída.

De la guerra de Canudos, a la contestación a la Revuelta de las Vacunas, de la Revuelta de los Látigos a Getulio Vargas[1],  de Vargas al golpe del 64, y desde entonces hasta ahora. El número de esqueletos en el armario no ha hecho más que aumentar, lo que conlleva que el país necesite de muchas comisiones de la verdad para extirpar las manchas indelebles que permanecen nítidas en su historia y son reproducidas en lo cotidiano de la sociedad a través del tiempo.

Las torturas en las comisarías de policía de hoy son fruto de las prácticas dictatoriales y del pasado esclavista, donde los individuos para ser controlados socialmente debían ser reducidos mediante el castigo y el dolor.

Las muertes cotidianas de jóvenes negros se deben a la política de las dictaduras, siendo estas mantenidas en el tiempo con las mismas tácticas y directrices de criminalización a negros, pardos (manera despectiva de denominar a los mulatos) y pobres.

La segregación entre ricos y pobres, las restricciones a las protestas, la falta de libertad de expresión, las cotidianas vejaciones de los derechos de las minorías mayoritarias, el mantenimiento de actitudes violentas en los patrones de comportamiento, dentro de una disciplina social férrea, autoritaria y violenta, son fruto de los resquicios de la dictadura del 64 o de los muros invisibles erguidos para justificar la esclavitud y conservar el control social sobre negros, pobres y mujeres, por una sociedad esclavista donde el macho adulto blanco no se cuestiona el porqué de su lugar en lo alto de la cadena alimentaria.

Son muchas las preguntas y ninguna de las respuestas debería ignorar que cada esqueleto guardado en un armario hace de Brasil uno de los  países más injustos del mundo.  No solo no resuelven sus problemas del pasado sino que se esfuerza por seguir sustentando el hambriento armario con nuevos esqueletos, haciendo que la mancha de barro y sangre que señala la historia no desaparezca. Que los huesos se encuentren aún en el armario no permite el reconocimiento de la historia del Morro da Providência[2];  la presencia fundamental de aquella población que preserva la memoria de los innumerables afectados por numerosas reformas urbanas de Rio de Janeiro y por la memoria de la Guerra del Paraguay[3] y de los Canudos[4].

La falta de memoria permitió que João Cândido[5] muriese en la miseria, siendo visto a ojos de la marina como un criminal, aun habiendo sido un héroe de la lucha contra el racismo en esa fuerza armada.

El hambre de huesos del armario y la no salida de estos de él, se conserva debido a una ficticia guerra, que su salida podría producir, entre los comunistas y la “nación”[6]; teoría que es fuertemente respaldada por Bolsonaros [7] y Felicianos[8] . Esto conlleva, el silenciamiento de lo acontecido en Canudo y Contestado[9], anatemas para un ejército acostumbrado a pasar por encima de la gente basándose en la máxima de la República del Brasil: Ordem e Progresso.

El silencio tiene cómplices en los últimos gobiernos[10], donde buena parte de sus miembros está vinculado directamente a la resistencia contra la dictadura de 1964, rehenes de un pragmatismo torpe y cómplice que mantiene a desaparecidos y muertos a causa de la dictadura militar ocultos bajo pilas y pilas de archivos cerrados. La Comisión Nacional de la Verdad, ni por asomo, piensa retirar siquiera el polvo que recubre estos documentos, un polvo repleto de la injusticia de nuestro estado, de nuestra Patria, que debería ser fratría[11] y ni siquiera es matría[12].

Un país rico, que pretende la erradicación de la pobreza, continua castigando a indios, negros, gays y mujeres; en el que sigue existiendo injusticia, aún bajo la retahíla de “cambiamos la vida de las personas”, deja detrás de sí un reguero de sangre, con ausencia de cualquier remedio a la violencia conservadora a favor de mantener el status quo, aún con el innumerable número de  afectados que existen.

Mientras esos hombres ejercen sus deleznables poderes, nosotros tratamos de revivir en nuestro foro interno el grito “a pesar de usted” que sigue atascado en nuestras gargantas habituadas a romper ocasionalmente el silencio sepulcral de los cementerios. La lucha se mantiene gracias a aquellos que poseen la extraña manía de tener fe en la vida,

Los numerosos archivos se conservarán cerrados mientras no entendamos que la muerte de Juvenais y Raimundos, de tantos Julios de Santana, se reflejen en el Xingu, en Belo Monte, en la Providência, en Manguinhos, en el no Capão Redondo, en Porto Alegre, en el Mato Grosso, en la Avenida Paulista.

Para que mañana sea otro día, es preciso que entendamos quien maneja la llave del armario, es necesario que comprendamos quien guarda los esqueletos desde la época del Imperio; y todavía hoy, gobernando el “ex-Partido de los Trabajadores”, posee el poder para continuar alimentándolo con huesos nuevos

Es preciso conmemorar aquellos tiempos donde luchar por el derecho de uno era un defecto que mataba, y para eso es preciso que recordemos el tamaño del armario, de los huesos allí ocultos y de quien guarda la llave. Para que abramos la puerta y dejemos salir a nuestros héroes que no murieron de sobredosis sino por la Historia. Ellos nos aguardan para ver nacer el sol a nuestro lado, con memoria, con verdad, con justicia.


[1] Presidente populista brasileño,  gobernó durante dos periodos 1930-1945 y 1951-1954, antes de acabar su mandato se suicidó. Era conocido como o pai dos pobres (el padre de los pobres).

[2] Conflicto que se da tras la Guerra de los Canudos, en la que los soldados que vuelven a Rio de Janeiro victoriosos del frente de batallan exigen las residencias prometidas en este lugar. Como no le son otorgadas se apropiaron de ella a la fuerza, actualmente es una favela.

[3] También conocida como la Guerra de la Triple Alianza, donde los ejércitos de Brasil y Argentina, ayudados por Uruguay se enfrentaron a un Paraguay en auge, altamente industrializado para su época, bajo el gobierno de los Mariscales Solano López, con el inestimable apoyo de la corona británica. Este conflicto conllevó la casi destrucción de Paraguay y la pérdida de un tercio de su territorio en beneficio de Argentina y Brasil.

[4] Conflicto entre el estado brasileño,  el ejército, y un movimiento popular de índole socio-religiosa liderado por Antônio Conselheiro a finales del siglo XIX en la deprimida área próxima a Salvador de Bahía.

[5] Líder de la Revuelta del Látigo.

[6] Algo como “el no volvamos a abrir las heridas”, frase muy manida de la derechas a ambos lados del charco.

[7] Jair Bolsonaro es un militar y político del Partido Progresista, representante de la extrema derecha.

[8] Marco Antonio Feliciano es un pastor de la iglesia de la Asamblea de Dios, perteneciente a la rama evangelista, y diputado del Partido Social Cristiano, conocido también por su conservadurismo.

[9] Guerra civil entre 1912 y 1915 entre la población originaria y las fuerzas federales y estatales, debido a problema sociales centrados en la propiedad de la tierra, también con tintes religiosos.

[10] Aquellos del Partido dos Trabalhadores (PT), que han sido dirigidos por Lula y Dilma Rousseff, actual presidenta.

[11] En la antigua Grecia, fueron un tipo de agrupaciones sociales.

[12] Termino de antiguo cuño que viene a representar la reconstrucción de lo que conlleva la patria

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2 comentarios to “Brasil: un país de esqueletos en el armario”

  1. Este artículo está lleno de complicaciones políticas, y verdaderas. Pero es hora de resumamos y simplifiquemos. Debemos aportar ideas nuevas a estos nuevos y más cultos tiempos. El problema Latino Americano, Está basado en el abuso insaciable de los imperios, por explotar las riquezas de todos esos países.

    • Totalmente de acuerdo contigo. Las cosas no son simples en política y menos cuando hay miles de muertos de por medio. Se ha de avanzar totalmente de acuerdo, pero no se ha de olvidar el pasado, porque conociendo ese pasado y teniéndolo presente evitará repetir ciertos errores.

      Aparte es necesario que se conozcan este tipo de cosas, desconocidas para la mayoría. Por eso es bueno trasladar la opinión de estos lares.

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