Una liberación necesaria

La discriminación por motivo de género sucede a lo largo y ancho del planeta, en algunos lugares de forma más exacerbada que en otros. La supremacía del sexo masculino a lo largo de la historia ha llevado a que las mujeres partan con desventaja y que estos hayan moldeado la historia a su imagen y semejanza. Pero sin las mujeres nada de esto existiría, no habría historia que contar. Puesto que son parte fundamental del día a día de la humanidad, han de ser parte fundamental en todo, sin excepción alguna.

En un mundo en el que se intenta trabajar con distintos puntos de vista, es necesario conocer cómo piensa el conjunto. Por desgracia lo que digan o tengan que decir las mujeres no es escuchado. Son contados los casos en los que las mujeres ostentan cargos de poder; de hecho, es triste ver como se hacen reportajes especiales a estas mujeres, como si fuesen un rara avis. Lo mismo sucede con las políticas de discriminación positiva, es lamentable que se tenga que legislar a favor de estas cosas, un hecho que debería de estar sobrepasado.

La mujer ha de ser valorada, respetada y tenida en cuenta. Pero para eso por desgracia es necesario cambiar la mentalidad de millones de personas, y lo que creo es más grave, que cambie la de muchas mujeres que en algunos casos son incluso más reaccionarias al respecto que los propios hombres. Ninguna mujer debería de estar nunca sojuzgada a un hombre, pero a lo mejor para ello sería primero necesario que ningún individuo esté sojuzgado a otro.

“Hay criminales que proclaman tan campantes ‘la maté porque era mía’, así no más, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer. Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar ‘la maté por miedo’, porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo.”

Eduardo Galeano

Como bien señala Galeano es necesario perder el miedo; ojalá llegue el día en el que las mujeres pierdan el miedo, si eso sucede, es probable que el sexo masculino no sepa dónde meterse. Y esperemos, que no reaccione como siempre ha reaccionado la humanidad, ante un cambio, masacrando, en pos de mantener el orden establecido. Pero más allá de la liberación de la mujer, es necesaria la desaparición del sojuzgamiento de todos los individuos. La mujer no será libre por sí sola, vive en una sociedad de la cual es parte y de la cual depende.

Aparte de la necesaria emancipación del individuo de los poderes establecidos, es necesario que se mire a los individuos como lo que son, personas, más allá de su género o proveniencia. Lo que debería importar de las personas es el que piensen y como lo piensen, no la carcasa que lo porta.

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