Concluida la visita del Relator Especial para la Tortura de la ONU. Esperando a marzo de 2013…

El pasado 16 de Septiembre llegaba al aeropuerto de El Aaiún, Juan Méndez, Relator Especial de la ONU sobre la tortura y otros tratos o penas cueles, inhumanos o degradantes, invitado por el Gobierno marroquí (paradojas de la ONU, una Delegación de este tipo no puede acudir a hacer su trabajo si el país “presunto” torturador no da su permiso), bajo un refuerzo de unidades auxiliares de policía secreta, antidisturbios y unidades especiales marroquíes en la ciudad ocupada del Sahara Occidental y tras las acciones pertinentes por parte del país ocupante para “limpiar” su imagen (adecuar las cárceles y centros de reclusión, repartir a los presos en las celdas adecuadas disimulando el hacinamiento, mejorar los menús, repartir mantas, distribuir policías de paísano por toda la ciudad, registrar las casas de los activistas, amenazar, amedrentar…).

Después de pasar una semana visitando Marruecos y el Sahara, el Relator ha concluido en rueda de prensa el 22 de Septiembre, que en el país alauita se utiliza de manera sistemática la tortura sobre todo aquél que se manifiesta en contra del gobierno, detectando un incremento en el excesivo uso de la fuerza por parte de la seguridad marroquí.

El Relator ha podido reunirse con diferentes grupos contrarios al régimen, lamentando  que sus reuniones con la sociedad civil fueron “controlados por las autoridades y los medios de comunicación, creando un ambiente de intimidación”. En relación a la población saharaui, Juan Méndez y su Delegación se ha reunido con diferentes grupos y personas para informarles sobre la situación de opresión y continuas torturas que viven en las zonas ocupadas ilegalmente por el Gobierno marroquí. CSTS (Confederación Sindical de Trabajadores Saharauis), ASVDH (Asociación Saharaui de Victimas de Derechos Humanos), CODESA (Comité de Defensa Saharaui), CODAPSO (Comité de Defensa de la Autodeterminación del Pueblo Saharaui), presos de la cárcel negra de El Aaiún, de la cárcel del Salé en Rabat, el grupo de Gdeim Izik, defensores de DDHH (Aminetu Haidar, Hamad Hmad, Mohamed Daddach, Brahim Dahane…) … han sido algunas de las visitas y reuniones que ha podido mantener la Delegación de la ONU para escuchar de primera mano los relatos de los torturados, valorar las secuelas físicas y psíquicas que en ellos quedan y recoger documentación al respecto (denuncias, informes médicos, declaraciones…). Incluso, a realizado algunas visitas inesperadas por parte del Gobierno marroquí, que no han sido del agrado de este, pues no estaban en la agenda y no les había dado tiempo a “lavar la imagen” (algunas cárceles, presos menores de edad…).

Además ha podido comprobar la represión que se vive ante cualquier demostración de no alineación al régimen, cuando en una manifestación pacífica celebrada el día 17 durante su visita, en la que participaba población civil saharaui, las autoridades y fuerzas de seguridad marroquí decidieron intervenir desplegando varias unidades que disolvieron la manifestación por la fuerza causando un elevado número de víctimas.

En la rueda de prensa, Juan Méndez también ha denunciado “casos recientes de informes creíbles de golpes infringidos con puños y palos, y la aplicación de electrochoques y quemaduras de cigarrillos. (…) denuncias creíbles de acoso  sexual y amenaza de violación a las víctimas o familiares de estos y otros malos tratos”.

Añadió además que “he recibido numerosas quejas sobre el uso de la tortura por parte de funcionarios para obtener pruebas o confesiones durante el interrogatorio”. El Relator opina que el sistema de quejas sobre las denuncias de tortura y malos tratos, parece funcional en la ley, pero no en la práctica.

El Sr. Méndez se ha mostrado “abrumado” (como no!)por la gran cantidad de denuncias  y los  cientos de casos registrados en relación a la cuestión saharaui, mostrando su disposición para examinar detalladamente cada  denuncia.

Según el Sr. Méndez, las confesiones arrancadas bajo tortura tienen ante el juez más validez que los testimonios ante el tribunal, y no ha podido encontrar ningún caso de un testimonio invalidado por sospechas de tortura. Además, no se respeta el derecho de asistencia letrada inmediata a los detenidos, sino que lo habitual es que pasen 24 horas antes de que el abogado pueda ver a su cliente y solo por espacio de media hora. En los delitos contra la seguridad nacional la ley antiterrorista permite una incomunicación de 96 horas prolongada hasta tres veces.

Ahora tendremos que esperar hasta Marzo de 2013, cuando el Relator Especial sobre la Tortura de la ONU presentará el Informe sobre su visita a Marruecos y al Sahara Occidental ante al Consejo de Derechos Humanos en Ginebra (eso si, previamente entregará un Informe confidencial a Marruecos).

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