Siempre las Malvinas, otra vez las Malvinas

Por desgracia, el imperialismo que fue marca inconfundible de Europa durante siglos, sigue marcando el día a día de decenas de enclaves a lo largo y ancho de este planeta. Si bien, todos sabemos que la manera física de poseer un territorio, no es un imperialismo propio de este siglo, si bien sigue existiendo. En los tiempos que corren, no es necesario invadir militarmente…

Fig. 1. Localización geográfiva de las Malvinas y otros territorios británicos del Atlántico Sur.

Siempre fueron un lugar estratégico pero inhóspito. Los primeros en tomar posesión de las islas fueron los franceses que en el s. XVIII pasaron por allí y en honor a su rey les llamaron Malouines pero, tras airadas protestas del Reino de España, las islas le fueron entregadas bajo pago de una indemnización. España mantuvo la  soberanía hasta que estos decidieron abandonar el archipiélago en 1811. En 1820, consolidado el estado argentino envió tropas que tomaron posesión del archipiélago, que se encontraban desierto. Hasta que en 1833, una fragata británica al mando del capitán Oslow las invadió expulsando a los argentinos que por entonces vivían allí, los cuales no pudieron hacer frente a la armada más poderosa del mundo en aquella época.

Desde la ocupación militar de las islas, la República Argentina viene reclamando internacionalmente su soberanía sobre el archipiélago. Pese a esa demanda, no ha conseguido nada, únicamente un breve periodo, tras la toma de las islas de manera violenta en 1982, por espacio de poco más de dos meses. Estos hechos, producidos bajo la dictadura militar, dirigida a la sazón por Leopoldo Galtieri. Son los últimos años de la dictadura y su situación es límite, comienzan a aflorar noticias acerca de la muerte y desaparición de cerca de 50000 ciudadanos y numerosos casos de torturas. Para intentar desviar la atención de todo lo que estaba sucediendo en el país, deciden dar un golpe maestro, intentar la reconquista de Las Malvinas, sabiendo lo que para el pueblo argentino representa. Para los argentinos es una parte de si, algo que aglutina a todos bajo una misma bandera. Con esta idea se lanzaron a una guerra fratricida contra la armada británica, lo que conllevó la pérdida del apoyo que hasta ese momento había prestado EEUU a la dictadura, que como es natural, colaboró con su aliado por antonomasia.

Los acontecimientos de esa guerra son harto conocidos. Un ejército, el argentino  mal armado y peor formado, se enfrentó a uno de los mejor preparados del mundo, donde la mayoría de sus componentes eran mercenarios nepalíes de élite. La derrota del ejército argentino fue rápida y sin paliativos. Murieron 649, por unos 236-255 británicos; estos nunca dieron noticias ciertas del tema. La derrota en Las Malvinas, aceleró la caída de la dictadura y la vuelta a la democracia.

Pero, qué llevó a uno de los ejércitos más poderosos del mundo a perder tropas en un lugar tan alejado y casi inhabitado, que en aquellos tiempos apenas contaba con 1000 habitantes (3000 en la actualidad) y cuya economía se basaba en la ganadería y la pesca. Como señala Gustavo O. Lahoud  hay un par de factores claves. En primer lugar, “la creciente relevancia geoestratégica de la región del Atlántico Sur en un contexto internacional en el que Gran Bretaña encara una política de profundización de su presencia e intervención en “zonas calientes”; y en segundo lugar, pero no menos importante, “la posibilidad de extraer en el mediano plazo recursos de hidrocarburos que puedan convertirse en reservas probadas y, por ello, comercialmente explotables, se ha transformado, en la presente coyuntura histórica, en uno de los instrumentos centrales para la perpetuación de los intereses británicos en la región.”

Estas dos citas provienen del artículo escrito por Gustavo O. Lahoud, abordando el tema: http://www.izquierdanacional.org/soclat/articulos/malvinas_colonialismo_y_energia_en_el_atlantico_sur/, y queremos recomendar su lectura

Por desgracia, el imperialismo que fue marca inconfundible de Europa durante siglos, sigue marcando el día a día de decenas de enclaves a lo largo y ancho de este planeta. Si bien, todos sabemos que la manera física de poseer un territorio, no es un imperialismo propio de este siglo, si bien sigue existiendo. En los tiempos que corren, no es necesario invadir militarmente…

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