YPF, de vuelta pública.

En los últimos días hemos asistido una escalada de tensión diplomática entre Argentina y España, fruto de la toma de control, por parte del gobierno presidido por Cristina Fernández de Kirchner, de la petrolera YPF, filial de la homónima española Repsol. La forma en que se producirá esta operación, aún no está clara, si será una expropiación, una nacionalización o una compra forzada.

El gobierno argentino tomará el control del 51% de las acciones de Repsol, repartiéndoselo este paquete a razón de un 26,01% para el estado y el 24,99% para las provincias petrolíferas; Repsol seguiría en poder de algo más del 6% del total. Por el contrario, no cambiará de mano el 17% que se encuentra en manos de fondos de inversión, en su mayoría estadounidenses, ni el 25% en manos del grupo industrial argentino Petersen.

La vuelta a manos argentinas de la mayoría del capital de la empresa YPF, se produce 13 años después de su privatización, acaecida en 1999, bajo el gobierno de Carlos Saúl Menem, si bien, el proceso de privatización había comenzó en 1992. En esa misma época, la OFEPHI (Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos) decide crear un lobby en favor de la privatización de la empresa. Un punto importante a aclarar es que el presidente de la OFEPHI en esos momentos era Néstor Kirchner, expresidente de Argentina y difunto marido de la actual presidenta. Es curioso que la misma persona, como gobernador de Santa Cruz y presidente del OFEPHI impulse la venta de esta empresa emblemática y cuando sube al gobierno lo denomine “genocidio”. Hay que entender que en argentina YPF algo más que una empresa de hidrocarburos, es una seña de identidad política (para ampliar, leer el post YPF, de Irigoyen a Perón).

La venta de YPF no fue un hecho aislado, Argentina tuvo que vender la mayoría de sus empresas públicas de telecomunicaciones, aéreas e incluso las pensiones. Medidas que nos recuerdan a las que se están aplicando en Portugal, que tiene que vender sus principales empresas (Galp, Caixa Geral dos Depósitos, EDP, TAP) por presión de la Troika[1] y el FMI.

Una vez llevada a cabo la venta de la empresa de bandera, la gestión de la empresa española sobre YPF se puede dividir en dos grandes fases, atendiendo a los datos de la propia Repsol (ir a pagina https://imagenes.repsol.com/es_es/YPF_Expropiacion_tcm7-621728.pdf). Una en la que los beneficios conseguidos a partir de YPF son más altos que las inversiones realizadas y una segunda, a partir del año 2006 donde las inversiones han sido mayores que los beneficios recogidos. Este cambio de tendencia coincide con las presiones de los gobiernos kirchneristas. De hecho, en esta última etapa se observa un cambio de tendencia en el momento en que el gobierno argentino en 2008 fuerza la entrada de un socio de capital argentino, el grupo Peterssen, propiedad del empresario argentino Enrique Eskenazi.

En este clima, en que el gobierno argentino exige mayor inversión y la petrolera quiere limitar las mismas al considerarse los yacimientos explotados como cuencas maduras, de bajo rendimiento por estar cercanos al agotamiento, tras 100 años de explotación, se produce el hallazgo de Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén, una de las mayores en shale oil[2] del mundo, convirtiendo a Argentina en la tercera reserva mundial de este tipo de petrolero, por detrás de Estados Unidos y China.

Un factor, conocido tras la maniobra argentina, puede haber precipitado los acontecimientos: el preacuerdo al que había llegado Repsol con Sinopec, la segunda petrolera china, para la venta del total de las acciones de Repsol en YPF. Estas dos petroleras ya tienen una asociación en la filial brasileña de Repsol, en la que Sinopec tiene un 40% de la compañía.

¿Qué ocurre hoy día? A principio de año las provincias pertenecientes al OFEPHI comienzan a retirar licencias a YPF alegando falta de inversiones de la empresa y el día 16 de abril el gobierno de la nación declara susceptible de nacionalización el 51% de YPF, sobre las acciones de Repsol. Lo que provoca un cruce de declaraciones y actos fuera de toda lógica. Analicemos los hechos por separado.

  1. Argentina

Los gobiernos elegidos popularmente tienen pleno derecho a decidir sobre todo aquello que se encuentra dentro de su territorio, así como en la plataforma continental, y así lo declaran casi todas las Constituciones del mundo. Es lícito por tanto reclamar lo que es suyo por naturaleza.

Por otro lado, el 70% de las reservas de hidrocarburos mundiales está en manos de los estados, a nadie se le ocurriría decirle a Noruega lo que tiene que hacer con su petróleo. Lo que si pasó en el caso de Argentina cuando, con beneplácito del gobierno de Menem, se mal vendío YPF por presiones externas.

A partir de lo anterior nos posicionamos favorablemente por la nacionalización de los recursos naturales. Pero cuando se nacionalizan recursos no se tiene miramientos hacia nadie, el estado se ha de hacer con el total y gestionarlo de manera que sus beneficios recaigan en la ciudadanía, o bien se buscan otros medios que puedan ser igual de efectivos. Pero realizar una nacionalización a medias nos parece un agravio comparativo para aquellos que lo sufren y una broma de mal gusto para los ciudadanos. En este caso no se nacionaliza la parte que corresponde a los accionistas norteamericanos de YPF, tema que seguramente tendrá algo que ver la conversación de Cristina Fernández de Kirchner con Obama en la cumbre de la OEA., el 14 de abril pasado, en Cartagena de Indias (Colombia). Tampoco se toca la participación del 25% del grupo Petersen, quien consiguió esta participación de manera irregular.

Solo cabe una duda, ¿se habría actuado de la misma forma si en lugar de Repsol, hubiera sido una empresa estadounidense, china o alemana?

  1. España

La respuesta de España ante estos acontecimientos ha sido desmedida, tanto por parte del gobierno como por los medios de comunicación. En primer lugar, lo que haga o dejen de hacerle a Repsol no tiene nada que ver con los españoles, es más su capital se reparte entre CaixaBank (12,97%), Sacyr (10,01%), Pemex (9,49%), BBVA (3,92%), BNP Paribas (3,32%), BlackRock (3,07%) y un 57,22% de capital flotante que cotiza en Wall Street y Madrid. Los españoles no son responsables de lo que hagan empresas privadas, en todo caso lo sería de aquellas de titularidad pública que actúan en nombre del estado. Es lógico que se defiendan los intereses de España y sus empresas, pero hay que medir las formas. En segundo lugar, se ha de tener cuidado con lo que se dice y cómo se dice,  los españoles no son dueños de las empresas y si quieren que lo sean, que todo su beneficio vaya a parar a fines sociales. Hay términos que no son lícitos ni diplomáticos, “hostilidad” o “ataque” sobran de esas declaraciones, a menos que se busque romper relaciones e incluso atacar algún país.

Una cosa tienen en común ambos gobiernos, esta pequeña incidencia diplomática les ha servido de cortina de humo para tapar problemas. Fruto de la crisis, de la burbuja crediticia o de los distintos escándalos de corrupción que se han destapado a ambos lados del atlántico.

En cuanto al futuro de las relaciones entre ambos países las cosas no irán más allá que elevaciones de tono fuera de sitio. España no se la puede jugar en Argentina, por las grandes inversiones realizadas allí y Argentina no se puede permitir que el primer inversor extranjero (26% del total) se vaya. Los nexos que unen a ambos países van más allá. Es grande el número de inmigrantes que saltan de un país a otro continuamente. Si tras la República gran número de exiliados fueron a parar a Argentina, tras las dictaduras de aquel lado fueron muchos los que fueron a refugiarse a España. Tras estas inmigraciones de índole política, en los últimos 20 años han sido miles los argentinos que han elegido España para emigrar, en este caso por motivos económicos, al igual que muchos españoles lo hacen ahora con motivo de la crisis.

En cuanto al futuro de YPF, dependerá únicamente de que el gobierno argentino sea responsable e invierta en prospección, producción y destilación. Consiga extraer todo ese petróleo en las mejores condiciones posibles y que los beneficios recaigan en el pueblo argentino que bien lo merece. La tecnología y la financiación no deberían ser difíciles de conseguir, de hecho, son muchos los que necesitan petróleo y pocos los que lo tienen.


[1] La Troika es una comisión informal que se conforma por el gobierno de turno en la Unión Europea, el FMI y BCE.

[2] El shale oil es un tipo de yacimiento que se ha comenzado ha explotar en este siglo. Los hidrocarburos se encuentran embebidos y mezclados con el sustrato y su extracción es compleja y altamente costosa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

UNA NUEVA IZQUIERDA

buscando alternativas

A %d blogueros les gusta esto: