Un ejemplo de democracia

El pasado 15 de octubre, Argentina ha dado otra lección de democracia al mundo. Fueron juzgados y condenados a cadena perpetua los oficiales de infantería de marina Emilio Jorge Del Real, Carlos Amadeo Marandino y Luis Emilio Sosa, como responsables de lo que se conoce como la “Masacre de Trelew”. Falta juzgar al ex-teniente de corbeta Roberto Bravo que se encuentra fugado, aunque fue visto por última vez en los Estados Unidos en 2009.

Trelew es una ciudad  de la Patagonia argentina, donde se encuentra ubicada la base naval de infantería de marina  Almirante Zar. Pocos kilómetros al sur se encuentra Rawson, capital  de la provincia de Chubut. En ella se sitúa un penal usado durante la dictadura militar de los generales Onganía y Lanusse (1966-1973) para encarcelar a un elevado número de adversarios políticos.

El  15 de agosto de 1972 en la citada prisión se organiza una fuga, que no resultó del todo bien. De los tres grupos que tenían previstos fugarse, solo el primero, formado por seis personas (dirigentes del ERP, Montoneros y FAR) logró escapar. El segundo grupo fue interceptado en el aeropuerto de Trelew pero no consiguió huir y el tercero ni siquiera llegó a salir de la prisión. El segundo grupo fue detenido por infantes de marina y fue llevado a la base militar Almirante Zar, donde días después se fusiló a todos sus integrantes. De los 19 componentes 16 murieron, los tres restantes  salvaron la vida al hacerse presente la guardia de la base que detuvo el rematamiento.

Se ha tardado cuarenta años en reparar los daños, pero los responsables de la matanza ya se encuentran en la cárcel. Pero no es el único caso.

Hasta el momento actual son numerosas las condenas que ha recaído sobre Jorge Rafael Videla y Luciano Menéndez, ambos Tenientes Generales del ejército, que se erigieron como “presidentes” de la República Argentina. El primero entre 1976 y 1981 y el segundo entre 1982-1983. El tercero en discordia, Leopoldo Galtieri, que lo “presidió” hasta el fin de la dictadura en 1983, murió ese en el año 2003. Bajo el mandato de los dos primeros desaparecieron más de 30000 personas y son numerosos los casos de muertes y torturas conocidos en este periodo. Estos persnajes estuvieron cuatro años en la cárcel entre 1986 y 1990, momento en el que el entonces presidente Carlos Saúl Menem les indultó. En el año 2004 es abolida por el gobierno argentino la ley de punto final, ley impuesta por la junta militar en el año 1983 para asegurarse su impunidad.

Por otro lado, gracias a la labor encomiable del Equipo Argentino de Antropología Forense (más información en  http://eaaf.typepad.com/argentine_experience_sp/), considerado el mejor equipo del mundo en estas labores, se ha levantado decenas de fosas, recuperado cientos de cuerpos pero identificado únicamente a unas pocas decenas.

Todo esto se ha llevado a cabo en apenas 30 años, desde que en 1983, tras la derrota de Las Malvinas el ejército disolvió la junta militar que gobernaba el país y se convocaron elecciones, las ganó el radical Raúl Alfonsín.

Aunque cualquier persona exigiría más, que todos los que tuvieron algo que ver la pasasen hasta el fin de sus días en el penal, la labor realizada en pro de la reparación histórica es un paso y una muestra de civismo.

Por el contrario, encontramos del otro lado del charco la situación contraria: España. Han pasado más de 70 años desde el golpe militar que provoco una guerra civil. Se aguantaron más de 36 años de dictadura, según la región (unas cayeron en manos fascistas antes que otras) y aún no han sido capaces de cerrar las heridas. Miles de muertos en una guerra cruenta tirados en las cunetas, pero cientos de miles asesinados, torturados y secuestrados a lo largo de la dictadura. Aún el pueblo español no sabe nada, no hay cifras, no hay nada. En el siglo XXI un país que se considera adalid de esa Europa que enarbola la bandera de la democracia, no sabe cerrar las heridas y cuando un juez intenta investigar se le expulsa; cuando se levantan las fosas, se dice que se busca la confrontación. Esto es fruto simple y llanamente de una transición incompleta.

Ojala, algún día se haga justicia en todas las partes del mundo y todos aquellos dictadores sean juzgados, llámense Videla, Franco, Assad, Pinochet, etc.

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